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febrero 2018

Este fin de semana, incluso antes, ha venido marcado por el ciclón (ya que viene de Miami) Arantxa, la tormenta Sánchez Vicario que venía amenazando desde que el sábado pasado los de LOC de El Mundo desvelaran (que no descubrieran) la situación matrimonio-financiera de la mejor tenista española de todos los tiempos. Pasados siete días seguimos en el mismo punto de donde salimos, todo está igual con dos notables acepciones: nadie ha titulado algo parecido a “Crónica de una separación anunciada” como era de esperar; ni tampoco sus protagonistas han aparecido en los medios. Sólo una pretendida aparición de Arantxa en “Sábado de luxe” que se saldó con su abogado, todo un caballero de Miami (por la horrible corbata en traje diplomático), que hacía las veces de ella. Simple deducción porque tras sus respuestas, la conductora del programa, María Patiño, aturdida por sus horas en directo en “Socialité” (dos maratones en dos días, y esa otra macrosesión nocturna de más de lo mismo), confundía los físicos. Largaba el venerable letrado pero Patiño insistía, “como han visto, Arantxa dice..”, y la pobre, Arantxa, no decía nada. Sólo ofrecía su perfil frigio, su cuidada melena, y trataba de arreglarse el sujetador, alguna talla menor que la necesaria, aunque tampoco es que haya mucho que sujetar. La campeona se mostró seria y lo único que dijo cuando abrió la boca fue para decir que no iba a decir nada, dado lo desagradable de la situación. Tanto, que me pregunto porqué estuvo allí de convidada de piedra mientras el letrado y su corbata “miamivise” explicaba algunos movimientos nada decisivos en esta partida de amores, desamores, traiciones, y sobre todo de dinero, de mucho dinero. Porque él tiene claro que a pesar de cobrar a 750 dólares la hora (precio de los más caros de la ciudad), él iba a cobrar, aunque no tenía disponible todos los activos de la pareja en litigio, porque al parecer el dinero de ella lo maneja el marido, bueno, vayan ustedes a saber porque, como he dicho, estamos igual que el primer día.

Así que, aparco el ciclón, que ya está bien tanto escribir y hablar para quedarnos en nada, como nos vamos a quedar, y si no, al tiempo. Y me sumerjo en la lectura de uno de mis textos favoritos, el horóscopo del suplemento “Yo Dona”, que firma Esperanza Gracia, esa señora peinada lo casco cartaginés como Cleopatra (o Anne Wintour), y que pronostica el destino en las madrugadas de Telecinco. Es inconfundible, sonríe al futuro, viste de colorines y agita tanto los brazos que si Pemán la hubiera conocido aquello de “abanicos de colores, no hay en el mundo una flor que el viento mueva mejor que se mueve Lola Flores”, se lo hubiera dedicado a ella, aunque la rima le hubiera resultado algo más complicada. Por qué la sigo a pesar de ser síntoma de ordinariez e incultura? pues porque hubo una época en que sus augurios me eran favorables e incluso llegó a predecirme un futuro televisivo: “tienes luz”. No acertó del todo, pero me cayó bien su parafernalia, su sonrisa, su alergia a las dietas, y hasta su manera de organizar un negocio con las predicciones a nivel telefónico (ahora también televisivo). Y sobre todo porque me recordaba a la primera pitonisa que apareció en televisión. Se llamaba Nuria Krakauer y también me predijo un futuro televisivo. A cambio juré llevarla si surgía un proyecto que había presentado. Y surgió. Se llamaba “Ropa limpia, ropa sucia”, estuvo en TV1 desconexión catalana y lo dirigí y presenté al lado de Carme Conesa, una fantástica rubia con talento enorme que ahora pueden ver como Morticia en el musical “La familia Adams” que se representa en Madrid: sigue estando espléndida y con mayor talento.

Bien, aparte del horóscopo me aficioné al “Yo Dona” cuando descubrí las crónicas de Gonzalo Ugidos, un señor a quien no tengo el gusto pero que ha resultado ser uno de mis referentes literarios. Todo lo que le he leído ha estado siempre referido a este mundo tan sofisticado como son las más altas esferas de la burguesía, las profesiones más liberales y todo el abigarrado universo que conlleva. Artistas, modelos, fantasías animadas de ayer y hoy. Pasiones en todas las estaciones, las de ski y las de verano, en todas partes del planeta. Descritas todas con esa elegancia que pueda proporcionar una imagen de Cecil Beaton, un traje de Valentino, un edificio de Le Corbusier o la sonrisa de la Gioconda. Un compendio de sensibilidades que, como el Guadiana, aparecen y desaparecen de la revista cuando debiera ser de obligada lectura para recomponer los esquemas a que debiera conducirnos el buen gusto. Sobre todo ahora que hasta “¡Hola!”  acoge en sus interiores, y lo que es peor, en portadas, infumables (no lean incunables, he escrito infumables) personajes de esa tercera vía por donde transitan personajes (calificativo caritativo) surgidos de las crueles entrañas televisivas o de familias folklóricas de los que son herederos sin oficio pero sí con beneficios obtenidos con fraudes emocionales a partir de diversas publicaciones y televisiones.

Ugidos fascina al escribir, miren el principio del texto de hoy titulado “Divas mediterráneas”: “Se dice que los países bañados por el Mediteráneo sienten más, pero probablemente es una melonada, lo que es seguro es que en sus orillas se dan bien las berenjenas”. No encuentran fascinante y atractivo al mil por mil este inicio, sobre todo para hablar de mujeres? Pues el resto desentraña la delicia inicial. A partir de sus encuentros entre Atenas y Almería destila el poderío de tantas féminas que han marcado el paso del tiempo, que son ellas las que mandan. Desde Lisistrata a Penélope, el feminismo y la paciencia, las pasiones de Fedra y Casandra, a la pasión prefreudiana de Medea, o, añade él, a la obsesión de Massiel que canta a Aute mientras recita sus “Rosas en el mar”. Todo ello para dar paso al verdadero eje de la trama, la mujer italiana, las llamadas “maggioratas” de carnales pasiones y que establecieron patrones de conducta por sus medidas y talantes. No olvida la atracción sofisticada y obligatoriamente francesa, con ese punto falto de higiene que siempre me ha dado, la incursión a campos no frecuentados, como ese “ménage a trois” de “Jules et Jim”, o el desgarro casi vaginal de existencialistas como Juliette Greco o, rematadamente fatídicas como Piaf. Como el texto es breve, Sara Montiel resurge como postre de ese menú de divas mediterráneo que me apuro a recomendarles en la seguridad que les gustará tanto que buscarán otros menús del mismo autor en cualquier restaurante de letras que se precie. Es tan apetitoso  que no precisarán ni digestivo para poder guardar el sabor en mente y estómago el mayor tiempo posible.

El título es llamativo, pero engañoso. Aquí no se quita la ropa nadie. Ni la máscara, ni siquiera enseñan la verdad, divina palabra. Ni aquí ni en La Otra Crónica de El Mundo donde publican hoy la segunda entrega (posiblemente haya más), del truculento culebrón “La fortuna de Arantxa”, que es la verdadera protagonista de una historia que gira alrededor del dinero de la tenista. Una cosa está clara, el dinero es para quien se lo trabaja, Y ella se lo ha currado desde muy pequeña sacrificando infancia y juventud para llegar a ser la reina de las pistas y verse hoy  convertida hoy en recogepelotas de las miserias de unos y otros que abusan de la flaqueza emocional que da estropearse el físico para que todos vivan bien. Todos menos ella, muñeca frágil que nunca tuvo tiempo para nada, y mucho menos dinero para gastar en lo que quisiera. Pregúntenle cuanto le daban sus padres de soltera para sus gastos mensuales, pregúntenle cuantas veces tuvo que pedir prestado para comprarse una falda o el capricho más ingenuo. Y más, pregúntenle de qué vivió sus días de casada, tras su segunda boda: fue de prestado porque la fortuna de su marido no podía ser clasificada de boyante precisamente.

De todo lo demás también le pueden cuestionar, aunque aquí no obtendrán respuesta porque la ignora. Si trabajo tuvo para recopilar fechas, campeonatos, rivales, datos siempre innumerables a la hora de escribir su biografía, imposible es que les diga cuanto dinero tiene, en qué banco está ( ahora sabe que es el de Luxemburgo porque le reclama unos millones), cómo, cuando y porqué firmó compras de inmuebles para los suyos, dónde está sus inversiones, en qué sociedades se pasearon sus millonarias (y sudadas) ganancias. Arantxa no se lo dirá porque no lo sabe. Arantxa no tiene idea de nada. Es una mujer que trató de empezar a vivir cuando apareció Joan Vehils en su vida  y se casó con él. Aunque, sin amor, las claves y las llaves de la felicidad no funcionan y la joven volvió al punto de partida, con un ligero percance económico -nada que  ver con su actual situación económica-, pecata minuta de un desconcierto solucionado con poco estilo, y no por parte de ella.

El gran amor de Arantxa fué su entrenador Antonio Hernández que le doblaba la edad (20-40), tenía una hija de la edad de su novia, y falleció a causa de una cruel enfermedad. La campeona siguió buscando entre otras parejas hasta que apareció Josep Santacana, “cómplice” del desaparecido subastero Jose Guindulain. Él se lo puso fácil, la enamoró, la dejó embarazada y se casó con ella contra la opinión y voluntad de la familia que vieron en el joven un enemigo a combatir por el control de la fortuna de Arantxa. En especial cuando ella se lanzó a escritora, en calidad de mediática, y culpó a los Sánchez Vicario en las 266 páginas de “Vamos!”, de todo un compendio de usos y abusos que hicieron de ella el desperfecto emocional que fue entonces y que, desgraciadamente, vuelve a ser hoy.

Siempre al parecer, que aquí todos mienten, supuestamente con nefasta intención, excepto ella que lo hace por ignorancia. Santacana le pidió el divorcio, según unos cuando vio que ella desapareció el 15 de diciembre pasado del que aparentaba ser su domicilio conyugal desde el que fingían una relación doméstica (niños, colegio, súper) inexistente, ya que él compartiría su vida con una rubia, una de sus aficiones recurrentes desde que hace cinco años la vida matrimonial dejó de funcionar.

Aquí tengo una laguna, porque no se cómo se produjo la reagrupación familiar, si Arantxa buscó refugio en su hermano Emilio, que vive también en Miami. Cómo perdonó éste a la hermana errante después de la descripción detallada que hizo de la familia? ¿se siente culpable (o lo es parcialmente) del deterioro económico de la tenista? Lo cierto es que la noticia de esta separación, que nadie de la pareja quería publicitar, ha saltado a la luz. Y me da a mí, un soponer, que puede haber sido Emilio quien haya facilitado a la prensa este scoop, que lo es. pero, ¿a cambio de qué’ ¿hay algo que oculte Emilio y que la moneda de pago para comprar el silencio sea este notición?

La aparición de Arantxa esta noche en “Sábado De Luxe” no creo aporte nada bueno, excepto la curiosidad de ver a una persona hundida, que ha tenido todo, que no ha disfrutado de casi nada, y cuya única felicidad son sus hijos por los que, como Belén Esteban, por ellos mata. Peleará por la custodia, aunque lo tiene duro si Santacana no retira, como parece ser aseguró posteriormente, esa acusación de deterioro sicológico del que la acusó y que le impediría tenerlos a su lado.

Sentimientos aparte, a mi me interesa saber: a) cuanto dinero ganó Arantxa; b) dónde está, quien lo gestiona y gestionó; c) de qué vive ahora el todavía matrimonio; d) a qué se debe ese reencuentro familiar, ese perdón inmediato, volver a partir de cero que no me creo?; e) a raíz de su segunda boda, pasó Arantxa de manos de una administración parental a otra matrimonial, quedando ella únicamente como ente generador del dinero del que al parecer todos disfrutan (menos ella)?

Tiene que ser duro pasarse toda vida matándose en las pistas para no poder disfrutar luego de lo conseguido con un trabajo, que para ella es el pago a sus esfuerzos y para quien lo tenga, o usufructe,  un botín. Y si trabajan su fortuna que le pasen cuentas. Arantxa ha vivido fuera de las pistas sin ese coraje que la hizo terrible para sus contrincantes, ha cedido demasiado y eso la ha debilitado, no le ha permitido desarrollar todas sus capacidades, pero ahora volverá esa Arantxa y luchará con todas sus fuerzas por lo más auténtico y propio que ha generado: sus hijos Arantxa y Leo. Esta noche lo verán.

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana no han ido hoy a la corte de Miami para responder a una reclamación que ella ha hecho con el fin de que él le devuelva todas sus pertenencias personales que, al parecer, él se ha llevado tras abandonar el hogar y pedirle el divorcio. Desde el pasado sábado la que fuera gran tenista ha vuelto a la palestra informativa social: ese día abrió un fin de semana en el que de nuevo todas las opiniones se volcaron sobre ella. En las páginas de La Otra Crónica de El Mundo era de nuevo objeto de consuelo esta vez en su condición de abandonada y, como diría Martirio, sin paga. Según el rotativo, Santacana se había marchado del pisazo de Miami donde vivían con sus hijos, Arantxa de diez años y Leo, de siete y se lo había llevado todo. Teniendo en cuenta que, supuestamente, ella habría confiado en él todo su patrimonio, era evidente que estaba sola y arruinada. En ese punto, tanto interesa tener en casa sus objetos personales? si pronto no tendrá ni casa…

Pero la corte ha aplazado el encuentro, aún sin fecha, por lo que la situación sigue igual, es decir, ciñéndonos a una única información, que no sale de boca de sus protagonistas sino de personas allegadas. Alguien que, por una u otra razón, siempre mostrará un partidismo hacia una de las dos partes, como suele acontecer cuando se  rompe algo compartido por dos y habla un tercero. Lo que sí hará Santacana es retirar de su petición de divorcio, en el apartado custodia de los hijos el párrafo que dice que Arantxa no está en condiciones psicológicas para atenderlos.

Mucho se comenta  estos días de la pareja en televisión, aunque con resoluciones que no satisfacen a nadie, por su falta de fiabilidad. Cuentan de la estancia de la pareja en Barcelona en algunas ocasiones, cuando en realidad sólo él ha viajado a la ciudad una vez para unos asuntos personales. De todo lo demás, poco más sabemos,  es decir, algo más, sí. Como se ha dicho la pareja lleva dos años viviendo por separado, disponiendo ella del piso en principio familiar, y él en otro apartamento en otro edificio, no sabemos si con  otra mujer, como tampoco se ha dicho si ella ha conocido a otro hombre. La situación no es nueva porque obedece al deterioro de una relación que comenzó a agrietarse tres años antes, o sea que son cinco en total en que la cosa no iba bien. Pero la pareja se veía a diario, llevaban a los niños al colegio (un centro que no les cobra a cambio de que Arantxa comparta pista un vez al mes con algún progenitor caprichoso), iban al súper y realizaban todo aquello que no pudiera perjudicar la vida de sus hijos. Así hasta que el pasado quince de diciembre Arantxa desapareció del domicilio sin dejar señas. Ante esa situación, y sin que ella atendiera a sus llamadas, de acuerdo con sus abogados, Santacana decidió presentar la demanda de divorcio.

Y aquí se presentan las mil y una preguntas cuyas respuestas saciaría la morbosa curiosidad general (y la mía en particular). Arantxa desde niña fue machacada para triunfar. Y lo logró sacrificando su vida personal, desprovista de unos afectos que cuando se convirtió en mujer se multiplicaron necesitando la presencia de un hombre que sustituyera y complementara su estado físico, emocional y mental. Un hombre que la ayudara a tomar sus propias determinaciones, a manejar su patrimonio, dirigir su vida como nunca antes había hecho sometida a la tutela paternal  convertida en el principal inductor de ingresos económicos de una familia con otros deportistas en las canchas que, aunque con un positivo nivel económico, no llegaron a igualar ni de lejos las cifras de Arantxa. Entregada a su objetivo deportivo, jamás ha sabido cuanto dinero disponían sus arcas ni en qué complejo entramado de sociedades estaba reflejado.

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana el día de su boda

Cuando llegó su boda, el amor no había llamado a su puerta, pero se encontró con un novio (su amigo el periodista Joan Vehils), un vestido y una fiesta con el presidente del gobierno invitado: decir, “sí, quiero” fue tan accesorio como inútil. No llegó al año de casada, con un final dígamos que poco caballeresco, sin insistir para no herir susceptibilidades. Y surgió Antonio Hernández, su gran amor, el hombre de la vida de Arantxa, que la entrenó desde que tenía 14 años. Ella tenía veinte años y él cuarenta, pero eran (y estaban) felices en su adosado de Sant Just (residencial Barcelona), aunque Hernández, soltero pero con una hija de la edad de Arantxa, era reacio a la boda y a tener más hijos, algo que ella ansiaba. Al cabo de dos años los problemas de él desembocaron en un final no inesperado pero sí doloroso.

En esos tiempos de amor, sus hombres no intervinieron en sus negocios, que siguieron en manos de su familia. Llegaron luego cuatro novietes irrelevantes (tres españoles y uno italiano), que dieron paso a la llegada de Santacana, al que conoció en Ibiza un verano y se casó ya embarazada de su hija. Un conflictivo curriculum del joven (ingresos dudosos, caras costumbres, lujos mundanos), no favoreció su presentación en sociedad, y al cabo de poco tiempo ya fue objeto de dudas, novias abandonadas, socios acreedores, y sobre todo rumores de dominio, que se materializaron cuando Arantxa escribió “¡Vamos!”, una pronta biografía, aconsejada por abogados y sicólogos donde rompía lazos con toda su familia a los que responsabilizaba de su situación emocional y económica. coas que puso ambas en manos de su esposo. Santacana ahora es quien recibe el varapalo genera mientras Arantxa ha regresado al hogar del que tan escaldada salió. ¿Cuánto y dónde está el dinero que ha ganado Arantxa? ¿Cómo lo gestionó Santacana? Tras la tensión, ¿cómo cuando y por qué del reencuentro? Cuestiones complicadas en un momento en que el Banco de Luxemburgo les presiona : en el 2009 el Tribunal Supremo Español condenó a Arantxa Sánchez Vicario a pagar una multa por fraude fiscal que, con los intereses, ascendió a 5,2 millones de euros. Se pagó con un aval del Banc de Sabadell que, a su vez, recuperó el dinero mediante un contraaval suscrito con el banco de Luxemburgo. Durante muchos años, la campeona de Roland Garros tuvo en esa entidad financiera la fortuna que había logrado con su carrera deportiva. Saber dónde está ahora ese dineral es otra más que interesante cuestión a resolver.

Y termino. Siempre se dice que un artículo debe tener un interrogante al principio y una buena respuesta al final, unas bonitas fotos y un texto interesante. Si han llegado hasta aquí, anoten. Arantxa está en casa de su hermano Emilio, el protector,  que tiene uno de sus clubs de tenis en Miami  2035 Sanchez-Casal Way, Naples, FL 34105, Estados Unidos. O allí o en su casa, investiguen 

 

 

 

 

“Sugar”, el musical basado en película “Con faldas y a lo loco” retoma temporada en el Coliseum (Gran Via de les Corts Catalanes, 595-  08007 Barcelona), tras una carrera que le llevó desde un teatro de pequeño formato, el Gaudí, al Tívoli pasando por el Teatre del Eixample. Y lo mejor y más rápido que puedo escribir es que no se lo pierdan. Les haré un poco de historia, el guión está basado en una película de 1959, “Some Like it Hot”, dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon, que a su vez era un remake de un filme francés, “Fanfare d’amour”, de 1935. Con la historia de dos músicos que para salvar la vida se travisten de mujer para escapar de unos gángsters a los que han visto cometer un asesinato, y el posterior enamoramiento de uno de ellos por la vocalista de la orquesta de señoritas donde se enrolan, se organizó un musical escénico que se estrenó en Broadway en 1972  y diez años más tarde en el West End. Con una anécdota: Tony Curtis, el galán de la cinta original, interpretó en teatro en el 2002 al octogenario Osgood Fielding III, el multimillonario que enamora al personaje de Jack Lemmon en su versión femenina, que para persuadirle que no puede casarse con él le reconoce que es un hombre, a lo que Osgood le replica la célebre frase que cierra la función: “Nadie es perfecto”.

Este “Sugar”, que he vuelto a ver, está impecable, mejor aún si cabe que la última vez que lo vi en el Tívoli, aunque diría que ha mejorado la segunda parte, al menos el día del estreno la vi con una agilidad inusitada y un ritmo trepidante llegando al in crescendo con el reprise de “Yo lo haré por Sugar” con la mejor de las disposiciones. Como no existe la felicidad completa, y porque “nadie es perfecto”, diré que si algo se echa en falta en la obra es un par de canciones de esas que uno sale tarareando del teatro. A pesar de las buenas partituras, sólo el citado del final, y el de las chicas, “When you Meet a Man in Chicago”, son las que quedan en la mente del espectador. Para colmo, una de las que canta Monroe en el filme, “I Wanna Be Loved By You” (la del célebre bu, bu bi dú“), no está autorizada por el autor a ser representada en la escena. Pero no importa, les doy mi palabra de que no se echa en falta. En cambio, sí que un poco de claqué en las coreografías no hubiera estado mal, puestos a exigir a un trabajo tan perfecto que nos traslada a cualquier escenario americano o londinense donde reinan estas funciones.

Bealia Guerra y Xavi Duch, en una escena de “Sugar” en el teatro Coliseum

Creo que el elenco es el mismo del Tívoli, así que reitero mi admiración por el equipo al completo, del que destaca el trío protagonista. Bealia Guerra es una Sugar bella, sexy, seductivamente ingenua; Rubén Yuste, que es el galán Joe y su otrosí, Josephine, divertido, galancete tunante, embustero perspicaz; y Xavi Duch, que es Jerry, y Daphne, que se lleva el gato al agua con sus desatadas, pero controladas, locuras. Un trío perfecto para una comedia que tiene el don de disponer de actores adecuados para cada tipo de personaje, no importa físico o estatura, aquí cuenta el talento. Y en esta compañía hay de sobra: la noche en que ví la función, no se de modo premeditado o casual, una de las chicas “dobló” un bailarín masculino con perfección y entrega, que es muy complicado en estos cambios de género no caer en el absurdo o el ridículo.

Noche de gala, noche de fiesta y noche feliz para un espectáculo, “Sugar” que te devuelve la confianza en los musicales y en la profesionalidad de quienes componen la familia artística, surgida además de una iniciativa privada que confiando en su trabajo, han logrado hacer del Coliseum en la Gran Vía, un pedacito de Broadway.

Rubén Yuste y Xavi Duch cantan “Fly me to the moon” en el Club 23 del Coliseum

Para rematar, la guinda, en el primer piso del teatro, con enormes ventanales que dan a la calle, justo detrás de los luminosos, los de Cutty Sark han organizado el club 23, en recuerdo de la época en que se sitúa la acción (aquí tengo un baile de fechas porque creo que era el 29, pero igual estoy equivocado). Así, quienes disfruten, que lo harán, de las funciones en miércoles, jueves o viernes, podrán tomar una copa con los combinados de jengibre, té o manzana aliñados al whisky, a precios nada prohibitivos a pesar de estar con la ley seca. Los dos primeros días, habrá talleres de swing y coctelería, mientras que los viernes departirán todos los actores y músicos de la compañía pues seis fantásticos músicos interpretan en directo los temas de la función. Ahora casi que me estoy arrepintiendo de haber escrito esto: tal como están las cosas me arriesgo a que les haya estropeado la iniciativa a la familia Balañá, impulsores escénicos de primera magnitud. Quizá necesiten un permiso de actividades paralelas a la escena, u otro de complementos laborales; o por exceder del horario de la función. Bien, cualquier impertinencia de esas que se inventan aquellos cuya finalidad no es el bienestar del ciudadano dentro de sus leyes, sino estropeares aún más la vida. En fin, como también son lentos en ciertas aplicaciones, vayan a ver “Sugar”, disfruten en el club y vivan. es decir, vivamos mientras aún nos dejen todas las pandis a las que hemos votado,

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Tita está en Andorra, no sé cuanto tiempo lleva ni cuanto más va  estar. Tampoco se si esto que escribo va a ayudarle a computar su estancia en el exquisito país. Pero Tita está allí, en un iglú. “No he estado nunca en ningún iglú pero es el más bonito que he visto nunca”, declaró definitiva envuelta en pieles, de arriba abajo en el hall de hotel Iglú, situado en la cota 2.500 de la estación de esquí Grau Roig, en el Pas De La Casa de Grandvalira.  Rodeada de invitados Vips, más la presencia de Sharon Corrs, bellísima violinista del grupo The Corrs, la venus en pieles declaró inaugurada una peculiar exposición. Siete obras del fondo de la colección Carmen Thyssen de Andorra, vinculadas al agua líquida o sólida, hilo conductor de la muestra,  “Plasticime liquide- art efimere on ice”. Son reproducciones introducidas en témpanos de hielo seleccionadas por el comisario de la muestra, su sobrino Guilermo Cervera  -que podrán disfrutarse en los mismos horarios que  las pistas de esquí, y también se podrá acceder con remontes y forfait de paseante-. y que conforman esta exposición del museo Tyssen on ice efímero que se deshará el 31 de marzo, o con los primeros calores, devolviendo a la nada a sus autores, Claude Monet, Paul Gauguin, Nicholas Alden, Vincent van Gogh, Nesbitt Lowell, Juan Gris y Mercedes Lasarte.

Carmen Thyssen y Sharon Corrs, en ANDORRA

El cocktail ofrecido por el Hotel se ha rematado con un espléndido postre: el pastel iglú de Christian Escribá. Una imponente estructura en blanco y negro, de 4 pisos y 1,20 metros de altura, ha sido el soporte para las impresiones en chocolate de las obras expuesta. También se sirvieron pastelitos en forma de iglú de chocolate blanco y con una cúpula de mousse de vainilla y un corazón interior de frambuesa.

Y si esta noticia les ha dejado helados, la siguiere les dejará congelados. Según leo en La Otra Crónica y el portal Vanitatis, a la ex tenista Arancha Sánchez Vicario la ha dejado su marido, Josep Santacana,  tras diez años de matrimonio. Al parecer se ha ido de casa, se ha llevado todo, trofeos incluidos, ha saneado las cuentas (a su favor, claro) de los bancos y le va a pedir hasta el divorcio y la custodia de los dos hijos de la pareja, Arantxa y Leo, de 9 y 7 años de edad. Mala suerte ha tenido en el amor la estrella de las pistas, donde triunfó, a base de muchísimos sacrificios, pero tuvo una vida personal decepcionante. tras un matrimonio breve con el periodista Joan Vehils (que tampoco acaba de rehacer su vida pues parece que también ha tarifado con su segunda pareja, la televisiva Helena García Melero), se casó con Josep Santacana, frente a la oposición familiar. Por amor (al menos el de ella), Arancha rompió con la familia, a la que acuso de todo lo imaginable, incluso hasta instó a sus padres para se fueran de casa, aunque se retractó. Hay un lío de dineros varios, desde una deuda de 1,7 millones de euros por impago de impuestos, hasta una deuda con el banco de Luxemburgo, de 7,5 millones de euros por un aval no satisfecho con el que saldaron otras cuentas, una compleja historia donde interviene un banco catalán y unos fondos que alguien hizo desaparecer. Arancha se encuentra sola, viviendo en Miami de su sueldo como directora y profesora de tenis en una selecta escuela y de sus intervenciones como comentarista del deporte que la encumbró.

Josep Santacana pide el divorcio de Arancha Sánchez Vicario se va de casa con todo

Toda esta situación ha sorprendido a todos, y ahora todos los dardos, incluso los más íntimos a la pareja, señalan a Santacana como presunto inductor de todo este embrollo, y dan la razón a quienes desaconsejaban a Arancha que no uniera su vida a un hombre si oficio ni beneficio, cuya única actividad profesional reconocible le unía a un subastador de terminó sus días suicidándose. Sin hacer caso a nadie, Arancha puso su vida y su dinero en sus manos y ahora está vacía en todos los conceptos. Hace un par de meses, la ex campeona, ajena a todo, atendía al teléfono y agradecía las felicitaciones por su cumpleaños (19 de diciembre), mientras Santacana realizaba algunas gestiones personales en Barcelona. Ahora ni uno ni la otra responden, con lo que confirmar el notición es ardua tarea, en cierto punto preocupante, pues Santacana dicen que alega, al pedir la custodia de los hijos, que Arancha no está capacitada psicológicamente, para cuidar de ellos. Todo esto en un supuesto que deberá ser aclarado cuando se tengan las versiones de los interesados o de sus abogados.

 

 

 

 

 

Uno creía que el amor más joven del momento lo protagonizaron Brooklyn Beckham con Grace Chloe Moretz cuando él tenía 17 años, casi 18, y ella uno más. Pero no, el récord, al menos en cuando a famosos se refiere, lo ostentan Millie Bobby Brown, de trece años, y Rolf Jacob Sartorius, de quince. Ambos han colgado una foto en las redes celebrando San Valentín,  contando lo mucho que se quieren, es decir, ella se lo ha dicho a él vía Instagram, donde ha recogido ya más de cuatro millones de “me gusta”.

Millie Bobby Brown, la enamorada más joven, ha confesado que es sorda de un oído

La pareja lleva  ya varios meses desde que ella, que parece lleva la iniciativa en el asunto, hizo de su love story un instagram story y lo colgó, aunque no volvió a insistir en el tema hasta que le agradeció a su amor, también vía redes, un oso que él le había regalado, que están en edad de regalarse chucherías.

De él se sabe poco, ella suele ser más explícita. Dice que sus amigos son sus compañeros de reparto en la serie que la ha hecho famosa, sobre todo ha hecho buenas migas con  Sadie Sink. Aunque en las redes se codea con Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, la actriz y bailarina Maddie Ziegler (habitual en los videoclips de la cantante Sia como “Chandelier”, “Elastic Heart” y “Big Girls Cry”), la actriz y cantante Hailee Steinfeld (que interpreta a Mattie Ross en la película “True Grit”, de los hermanos Coen, por la cual fue nominada al Óscar), y Paris, la hija de Michael Jackson.

Millie Bobby Brown nació en Marbella, y es la tercera de una familia británica de cuatro hijos, seguidores del Liverpool, que se trasladó primero a Bournemouth (Dorset) y luego a Orlando (Florida) cuando ella tenía siete años y allí empezó a estudiar artes escénicas y a trabajar en el medio que la llevaría a Hollywood. Debutó en la serie “Intruders” de la BBC, y trabajó, entre otras, en “Modern Family” y “Anatomía de Grey”, aunque su éxito le llegó “Stranger Things”, de Netflix, donde tiene el papel de Once, una niña con facultades telequinésicas, que la proporcionó el acceso a diversos premios, entre ellos el Emmy. Pronto la publicidad llamó a su puerta y fichó para la campaña By Appointment de Calvin Klein. Su carrera no puede ser más prometedora: protagonizará “Godzilla: King of the Monsters”, así como una historia basada en Enola, una supuesta hermana de Sherlock Holmes, que producirá la propia joven.

Rolf Jacob Sartorius, de quince años, ella tiene trece, sufrió bulling en el colé y lo colgó en un vídeo

 La historia del novio, Rolf Jacob Sartorius, es poco menos que peculiar. Nacido en Oklahoma, se crió en Virgina donde le llevaron sus padres de adopción, pues los biológicos no podían hacerse cargo de él. Atraído por los musicales desde niño, empezó a trabajar en los escenarios desde  los siete años, en especial desde que descubrió que era su mejor terapia para combatir el bulling que sufría en la escuela. A los once años colgó su primer vídeo en Vine, un trabajo que se convirtió en viral donde narraba sus propias experiencias y que logró amasar un total de catorce millones de seguidores. Aunque tuvo también su parte negativa, pues en el 2015 se reprodujeron los ataques en la escuela, siendo de nuevo vilipendiado, castigado y recibió de nuevo burlas. De nuevo la música y los vídeos fueron su mejor válvula de escape: trabajar solo con la cámara le daba mucha más seguridad. En el 2016 grabó su primer single, “Sweatshirt”, cuya repercusión le llevó a ser reconocido como el más que probable sucesor de Justin Bieber. Ese mismo año y con repertorio propio, hizo una pequeña gira en solitario en seis ciudades, que al año siguiente le llevó a siete países tras el éxito de su grabación “The Last Text”.

Danielle Herrington es la tercera modelo afroamericana que está en la portada del “Sports Illustrated Swinsuit 2018″ en los 54 años de historia de la popular publicación de trajes de baño. Antes que ella ocuparon esta posición la también modelo y ahora popular presentadora televisiva Tyra Banks, en 1987, y la estrella Beyoncé en el 2005. Algunas de las chicas que han aparecido en sus portadas, como Kate Hupton, Heidi Klum, Kathy Ireland o Christie Brinkley han hecho carreras brillantes en el cine, la televisión o en los negocios.

Portada del “Sports Illustrated Swinsuits 2018” con Danielle Herrington

El reportaje lo ha fotografiado Ben Watts en Harbour Island, Bahamas, uno de los escenarios más utilizados para este tipo de trabajos pues sus paisajes y playas de arena rosada han aparecido hasta en 21 artículos.  La joven tiene 24 años y nació en Compton, una ciudad al sur de Los Ángeles, donde a los ocho años ya manifestó a su familia su deseo de ser modelo. Hizo su primer trabajo a los trece pero no lo profesionalizó hasta los 21, especializándose en ropa de baño a través de un reportaje realizado en las islas Fiji y que marcó su debut como modelo especializada en este tipo de prendas. Realizó un editorial para la revista GQ, fichó para Victoria’s Secret y fue nominada junto con Chrissy Tiegen para ser Rookie of the year, la más joven promesa del mundo de la moda. Al mismo tiempo empezó una vertiginosa carrera a través de las redes, donde es una estrella con millones de visitas. Quienes han trabajado con Danielle insisten en que es una chica muy tímida, y muy tenaz, que se entrega con gran entusiasmo al trabajo. Su trabajo para Sports Illustrated Swinsuit empezó cuando fue invitada a realizar unas fotos de prueba para un reportaje virtual en estudio. Allí Danielle coincidió con la estrella Tyra Banks y la conexión entre ambas fue inmediata. Esa corriente de amistad pudo tener su importancia en el trato de la recién llegada con la empresa, pues al final alcanzó el honor de ocupar la primera página de la revista. Un camino, el de la joven, que empieza hoy, fecha en que sale a la venta la publicación. Danielle ha agradecido a todos los que han confiado en ella, confiesa que se siente emocionada, feliz y excitada.

Danielle Herrington se suma de este modo a la lista de mujeres negras que desde 1967 se están imponiendo en el mundo de la moda en todos sus campos. En ese año Naomi Sims fue la primera modelo negra americana que ocupó la portada de  Fashion of The Times, suplemento de moda del New York Times. Dos años más tarde, y bajo el titular “Modelos negras asumen el centro”, estaba en la portada de Life. En esa época empezó a hacerse un nombre en las pasarelas Beverly Johnson, que también presidió el Vogue americano. En la versión británica de esta revista fue Donyale Luna, pero quien marcó tendencia fue la jamaicana  Grace Jones rompiendo todos los convencionalismos gracias a su aspecto andrógino, triunfando no sólo en pasarelas y revistas, sino también en música y cine.

La belleza de Somali Iman Abdulmajid la llevó a ser musa de Yves Saint-Laurent, rodó algunas películas y se casó con David Bowie, con quien se casó y tuvo una hija. Con todo, ninguna ha superado a Naomi Campbell una de estrellas de las ochenta que sigue en primera línea.   Tyra BanksAlek Wek y Chanel Iman fueron estrellas para Victoria’s Secret, y la primera de las tres presentó en televisión un concurso de talentos para ser modelos en el que se han basado otros muchos otros. Para terminar señalemos que People eligió en el 2014 a la actriz Lupita Nyong’o como la mujer más bella del mundo creando un nuevo estilo de belleza y estilo realmente impresionante.

Me van a perdonar que, de nuevo, les hable de cosas mías. Pero es que esta vez incluye vanidad, porque les voy a contar que me han dado un premio: les haré partícipes de la fiesta, el almuerzo y lo demás, pero no puedo obviar que me llevé un premio a casa. Más que nada por si no lo refleja nadie y el patrocinador siente que se ha equivocado al darme la pluma de oro, que era el deseado objeto de deseo que rápidamente saqué del estuche y coloqué en el bolsillo interior de la chaqueta, por si las moscas.

Santiago Soteras y Eva H, cargolina d’or de la 34 Setmana del Cargol

El galardón está incluido en una fiesta que anualmente celebran en el restaurante Can Soteras  (Passeig de Sant Joan, 97-99, Barcelona), para festejar la inauguración de la Temporada del caracol, que este año cumple su edición número 34. Alrededor del curioso alimento (curioso no compromete a nada), organizan un menú en el que se consumen hasta cien kilos guisados de distintos modos: este año los sirvieron a la pimienta, al all i olí,  y dos especialidades con recetas secretas, los Diagonal y los Collonuts, seguidos de un arroz cn caracoles, naturalmente. Previamente se sirve un compuestísimo aperitivo y cierra un pastel sabrosón sin sombra de molusco.

Mireia Canalda, reina del cargol 2018 y su rey consorte, Felipe López

Antes de pasar al almuerzo se entregan unos premios que este año han recaído en populares y/o seres queridos, una corte que ha presidido la reina Mireia Canalda, que vino acompañada por el su rey consorte, Felipe López, conformando la pareja más sexy del invierno. Disfrutaron sólo de medio menú, porque tuviera que ir al cole a recoger a sus peques, Inés y Nuno, unos maravillosos truenos. Mireia colabora en el televisivo (y exitoso) “Arucitys”, del genial Alfonso Arús en 8TV la tele del grupo Godó.

El músico Pau Donés, premio por su carrera musical, en plena marcha

Miquel Fernández, que tiene todos los puntos para ganar “Tu cara me suena”, carbol premiado

Eva H fue la cargolina d’or y el doctor Pere Gascón, implicado en la investigación de la lucha contra el cáncer, fue confiare  d’honor, como lo fue, en la vertiente musical, a Pau Donés, todo un placer verlo, escucharle y sentirle con unas ganas tremendas de todo, es fabuloso este Pau que puede con todo.  En la categoría artística se premió a una actriz clásica y estupenda, Mercé Montalà, que llevó sorpresa incluida, porque en categoría masculina se llevó el caracol de oro, Miquel Fernández, casado con Irene Montalà, hija de Mercé. Llegaron en familia, aunque los Fernández, en buena lógica, opinaron que el multitudinario evento (éramos más de cien comensales), no era lo más ideal para su pequeño y enrrolladísimo hijo, Nico, así que el peque y su mamá se fueron a almorzar a casa. Miquel Fernández es, por ahora, el candidato a  erigirse en campeón del televisivo “Tu cara me suena” (Antena 3 tv), donde sus trabajos de imitación le han llevado a encabezar la clasificación a falta de dos semanas de que acabe el popularísimo concurso que presenta el divertido (y eficaz) Manel Fuentes.

Quim Masferrer, ·El foraster”, cargol premiado, con el monologuista Tony Moog

Me hizo feliz que dos de mis serie televisivas favoritas estuvieran presentes en estos premios. Por un lado, Quim Masferrer, conductor de un ideal “El foraster” (TV3)  programa en el que se ha inspirado otro de Jesús Calleja pero sin el carisma, oportunidad, proximidad y cariño que dota Masferrer a sus encuentros con gentes de unos fantásticos pueblos de Cataluña, que nos descubre semana a semana, en unos documentos de los que soy descaradamente fan. Como también lo fui de “Merlí”, tres temporadas con las aventuras, que lo eran, de un profesor de Filosofía (inconmensurable Francesc Orella), y sus “peripatéticos”, alumnos un trabajo que me hizo emocionar hasta el llanto y comprender que la vida, con estas historias, te hacen recuperar la fe en la televisión, un medio acostumbrado a mostrar basurillas. Fue todo tan perfecto que, de vez en cuando, la reviso en TV3 a la carta: prueben y se harán adictos. Además, doy fe que a los actores jóvenes, que son una pasada, se les entiende hasta cuando hablan en susurro, cosa que no pasa en ninguna otra serie: hasta el pequeño León Martínez, en sus doce años, más o menos, era un prodigio. Como eran muchos en el reparto, acudieron al almuerzo sólo dos de sus protagonistas, Adrian Grösser y Elisabeth Casanovas, que reconozco son igual de fantásticos que en la serie. Les acompañaba Oriol Vila, que con Raquel Salvador, también recogieron premio por “Nico & Sunset”.

No quiero olvidar a nadie, así que escribo que fueron elegidos nuevos confrares el  periodista Pere Ferreres Salvador; el jugados del RCD Espanyol Marc Roca: el cocinero David Andrés Morera; los número 1 del ranking WPT Fernando Belasteguín y Pablo Lima; el director de la sala Apolo, Albert Guijarro; el presidente de la Confraria de la Vinyala, Josep Manel Vivancos; el confiare mayor de la misma, Francesc Puertas Vidal; y la cantante Tori Sparks.

Adrian Grösser, Oriol Vila y Elisabeth Casanovas, tres cargols premiados hoy

Al final me tocó a mi recibir la pluma de oro, el 13er. premio Juan Poch Soler, todo un maestro de la información urbana, cuando Barcelona era una urbe soberana no ahora, que es una descomposición de vanidades y luchas fratricidas que nos va a llevar al desastre. Y me viene a la cabeza el Espriu que más me gusta “Assaig de càntic en el temple”, pero vamos a dejarlo ahí. Poch era un señor, gracias al cual hace un montón de años me propuso (y concedieron), el premio Pantera de la prensa (que otorgaba El Arca de Noé),  que supuso un notable empujón y reconocimiento. Siempre hay alguien que te observa y consigue que otros se fijen en ti. Como en esta ocasión lo ha hecho Cristina Cubero impagable RRPP que me propuso (todo se sabe, Cris) para que Santiago Soteras me concediera esta pluma con las que en absoluto firmaré el finiquito a mi vida profesional, sino lo haré en nuevas aventuras a través de las redes porque los contratos siempre con pluma, dan mayor dignidad. Para todos dos palabras: Muchísimas gracias.

No he podido evitar la vanidad, así que, por si no venla foto en ninguna otra parte, doy fé del premio

Para completar la felicidad tocó el nieto de Peret, David Pubill, y cantó y bailó la impagable Maruja Garrido. Puedo pedir algo más??

 

 

 

Custo Dalmau vuelve a desfilar solo en Nueva York, aclaramos, es el único diseñador español en la New York Fashion Week, donde fue el primero y a este paso será el último. Los dos supervivientes eran, hasta ahora, Desigual y Lacoste (que lo hacía con Basi y ahora ha retomado las pasarelas de París), mientras que el recién llegado Josep Font lo hacía bajo la marca Del Pozo, y se apreciaban colecciones esporádicas, como las de Carmen March, o las prendas en piel de Roberto Etxebearría. El trabajo que el leridano ha llevado este sábado a la Gran Manzana es el FW1819 (Otoño-Invierno), titulada Yes, this is me, que se vió, en versión reducida, en la reciente feria de moda que exhibida en Madrid, mientras que en los desfiles de la barcelonesa 080 la colorista firma ofreció la primicia de la SS18 (Primavera-Verano).

Águeda López, esposa de Luís Fonsi, modelo para Custo en Nueva York, febrero 2018

Fiel a sus postulados, Custo ha dirigido este nuevo trabajo a la individualidad de la mujer, una fórmula que no aprovecha porque está en el candelero, sino algo que ha defendido siempre. Este punto de valentía, y que le aleja del movimiento Barbie de la mayor parte de los diseños habituales, es quizá el principal inconveniente que le encontramos si hubiéramos de ponerle un defecto.
Los trajes de Custo atacan esta vez a las simetrías y se vuelca en los vestidos que más que nunca aparecen cómodos gracias en parte a la selección de materiales elásticos que mandan en la pasarela. Con esta ropa se pretende que la mujer arriesgue en sus propuestas, tanto de a diario como en la parte lúdica, donde el triunfo, femenino plural, parece mucho más probable.
Como hemos señalado  mandan los vestidos que abarcan del mini al maxi, tomando protagonismo frente a una gama de pantalones, de apariencia todavía más confortable, gracias a su apariencia deportiva, algunos con aspecto de chandal, pero que marcan estilo gracias a unas texturas donde nunca está ausente el brillo en una o dos capas. En los vestidos de esta colección Yes, this is me, encontramos una selección de tejidos nobles, un abanico que abarca del terciopelo a sedas extremadamente finas y transparentes, pasando por jaquards de punto, nylon tornasolado, así como tejidos calados.
Muy propio también de Custo son las provocaciones estéticas, que atacan aberturas al borde del peligro en piernas y delantero, y se manifiestan en atrevidas transparencias irisadas. Para esta colección neoyorquina se ha ampliado la gama de chaquetas y abrigos que se vió en Madrid y que se trabajan en ecopieles y combinadas con plumas, dándole un toque vintage. Los abrigos son de patronaje grande y muchas de las chaquetas, algunas tipo bomber, se han realizado a partir de elementos  deconstruidos que se traducen en piezas largas.
Nunca falta el brillo en las perchas de Custo, y coloca oros, platas y cobres a todas horas, ya sea del día o de la noche. Y, también como de costumbre, pues es una de sus señas de identidad, la fusión y superposición de texturas, mezclando con habilidad tejidos de última tecnología y técnicos, con trabajos manuales, aplicando pasamanerías metálicas, bordados, patchworks y plumas.
Entre una concurridísima audiencia, brilló la estrella de Luís Fonsi, toda una figura en el panorama musical mundial, que acaparó flashes en el desfi¡le, del que no se pedió ni un ápice, en especial cuando mandaba en la pasarela su mujer, Águeda López, que pasó dos de los modelos de una colección saludada con ovación y bravos, siempre mucho más ruidosos en Nueva York que en España.

Luís Fonsi, protagonista del desfile de Custo en Nueva York, febrero 2018

En esta primera fila, al lado de Fonsi y otros vips, se hallaban algunas influencers, que van sustituyendo paulatinamente a la prensa especializada. Ellas son el reclamo inmediato, la publicidad que casi en un vis a vis se comparte de inmediato con sus seguidores. Lo que habría que valorar es si este impacto está sostenido por un criterio que, a priori, nadie más que ellas aplican sin competencias con quien equipararlas. Creerlas o no es problema de la industria, y parece que, de momento, van bien así. Lo que sucede es que la manipulación de la clientela, a partir de esos nuevos módulos de difusión publicitaria, es mucho mayor que un criterio periodístico. Y el público parece está más dispuesto a dejarse seducir por ellas, porque hace moderno, y esas primeras impresiones suyas que funcionan a golpe de click.

 

 

 

Empiezo bien, es decir mal, muy mal. Primero coloco una coma en un título que le robo al director Antonio Drove, de su película sin coma. Pero sí, nosotros, que fuimos tan felices, estábamos juntos de nuevo. Gentes de una Barcelona de ayer  y que hoy, cual novia cadáver exquisito (título original de “Las crueles”, de Aranda), se arrastra entre la espuma (vacua, inocua, absurda, desorientada, nacida para nada), y la misma nada. Personas que en los ochenta y noventa combatíamos lo  que nos servían desde un paisaje del que, sin escaparnos del todo, nos íbamos alejando. Hoy este nuestro pequeño país que el sol apenas aprecia cuando se acuesta (canta el sublime Llach), trata de cortar vínculos con el mundo, precisamente cuando en este momento está mucho peor que el atroz absurdo del que habíamos huido.

Inma Sanchís en la fiesta de Núria Garcés en La Donzella de la Costa

Y puesto que he empezado hablando de cine, y para seguir también en el absurdo de la censura hasta tratábamos de ser libre y originales hasta en los títulos de las películas, aunque “Tocar el piano mata” (de Jaime Camino), tuvo que ser “Mi profesora particular”, donde Serrat tocaba el instrumento y enamoraba a una cuarentona de muy buen ver, aunque la madre de ésta también quería ejercer el derecho a tocar alguna tecla. Tema escabrosillo, sí, pero el título no debía reflejarlo. Tiempo hipócrita imposible para una ciudad como la nuestra con todo abanico de posibilidades libres de juicio, pre y per.

Pilar Pasamontes en la fiesta de La Donzella de la Costa

Pero allí estábamos nosotros, los felices, supervivientes de un tiempo y, entonces sí, un país con una identidad por la que valía la pena luchar. Dónde estamos hoy? pues en La Donzella de la Costa (Passeig Marítim, 08911 Badalona, Barcelona), convocados por la RRPP Núria Garcés, una agitadora cultural de primera línea. Entre la melancolía y el recuerdo, la inconformidad adiestrada, pero no domada, y la esperanza que todo debe cambiar para que nada se mantenga como está, y perdone usted señor Lampedusa. Era jueves, llovía, en algunos lugares nevaba, el termómetro por los suelos, había fútbol (el Barça!!) en la tele y era fuera de la ciudad. Pero no importó nada, La audiencia respondió, faltaba más, que no era cuestión ahora de abandonar una lucha (esta vez quizá simbólica, de resistencia emocional) que nos pilla con algún kilo de más, canas y poco más: el resto, cerebros, ganas y ansias, intactas.

Mireia Ros en la fiesta de La donzella de la costa en Badalona

Este reencuentro, cual Academia de Operación Triunfo no tenia misión alguna, es decir sí. Por un lado está el trabajo de Garcés de potenciar la entidad gastronómica del lugar propiedad de Marc y Andrea Fonolla, que ya va siendo reconocida por una clientela que les sigue, generación tras generación desde 1928.  Ideal para verano, tiene en su remodelado interior un agradable y polivalente espacio que esa especial noche del jueves cambió su escenografía de mesas y sillas por una desnuda pista de baile. Tocaron miembros con tanto pedigrí como los Brighton 64 (dos de los cuales son los hermanos de Ariadna Gil, componentes del grupo Matamala, como su otro apellido); el polivante y especial Frank Mercader; y actuó de DJ el productor musical Alfredo de Jesús.

Toni Riera, el fotógrafo por excelencia, en la fiesta de la felicidad

Por otro lado había ese encuentro servido desde puntos distantes pero con la misma ideología: la cultura por encima de todas las cosas, y la vida alrededor, por dentro y por fuera. Gentes creativas, estupendas, que sabías de ellos por referencias o algunos porque eran amigos tuyos. Personas que, sin querer ser personajes, conformaron un puzzle social tan atractivo y estimulante que se convirtieron en motor de una Barcelona que estalló de puro placer. Y que no tuvieron sucesores ideológicos pues los que vinieron detrás se empeñaron en dominar un sólo poder, el político, con el que satisfacer sus vanidades. Las gentes que fuimos felices vivíamos en libertad creativa, con una vida utópica fuera de presupuestos: cuantas cosas se habrán hecho en esos tiempos pasados y quedaron sin cobrar? cuantas esperanzas se perdieron en empeños y sueños de proyectos que terminaron en nada a pesar de todo? Tras la explosión, una burbuja de bomba H, llegó la nada. Y de ahí las peleas por los escaños y las poltronas, por dominar presupuestos y comisiones, ese afán de asegurarse una jubilación con el bolsillo bien cubierto. Fueron, nuestros sucesores, mucho más listos que nosotros: todos tendrán una vejez, económicamente hablando, mejor que la nuestra. Pero seguro que no habrán sido ni la mitad de felices que fuimos (somos) nosotros.

Sandra Araquistain y Núria Garcés, dos de las más rompedoras RRPP de Barcelona

Por eso en La Donzella no había politicos, sino seres humanos satisfechos por  el deber cumplido, fruto de la convergencia de sus inquietudes y la necesidad emocional de una ciudad en su momento. Y fue un placer ver entre muchos otros,  a fotógrafos como María Espeus o Toni Riera; grafistas como Peret o Sonsoles Llorens; colegas de prensa como Inma Sanchis o Carlos Núñez; psiquiatras como Josep Maria Fábregas; productores discográficos como Joan Rosselló o David Rubira; actrices como Mireia Ros; RRPP como Esther Gallén, Sandra Ariquistain o Anna Miquel; empresarias como Gemma Torelló; cocineros como Pedro Monge; señoras de la moda como Pilar Pasamontes, por siempre Miss Efectos Especiales; radiofonistas como Fernando del Collado; mánagers como Françesc Parellada; promotores como Anna Mas o Eduardo Moller; arquitectos como Pere Armadas, Xefo Guasch o Joan Madorell. Y así hasta completar un largo, múltiple, libre y grande etcétera que acudirá a llamadas como estas o para degustar la cocina de la casa, de la que se sirvió una generosa muestra esa noche donde estábamos nosotros, aquello que fuimos tan felices. Y lo seguimos siendo (o tratamos de).