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febrero 2018

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana no han ido hoy a la corte de Miami para responder a una reclamación que ella ha hecho con el fin de que él le devuelva todas sus pertenencias personales que, al parecer, él se ha llevado tras abandonar el hogar y pedirle el divorcio. Desde el pasado sábado la que fuera gran tenista ha vuelto a la palestra informativa social: ese día abrió un fin de semana en el que de nuevo todas las opiniones se volcaron sobre ella. En las páginas de La Otra Crónica de El Mundo era de nuevo objeto de consuelo esta vez en su condición de abandonada y, como diría Martirio, sin paga. Según el rotativo, Santacana se había marchado del pisazo de Miami donde vivían con sus hijos, Arantxa de diez años y Leo, de siete y se lo había llevado todo. Teniendo en cuenta que, supuestamente, ella habría confiado en él todo su patrimonio, era evidente que estaba sola y arruinada. En ese punto, tanto interesa tener en casa sus objetos personales? si pronto no tendrá ni casa…

Pero la corte ha aplazado el encuentro, aún sin fecha, por lo que la situación sigue igual, es decir, ciñéndonos a una única información, que no sale de boca de sus protagonistas sino de personas allegadas. Alguien que, por una u otra razón, siempre mostrará un partidismo hacia una de las dos partes, como suele acontecer cuando se  rompe algo compartido por dos y habla un tercero. Lo que sí hará Santacana es retirar de su petición de divorcio, en el apartado custodia de los hijos el párrafo que dice que Arantxa no está en condiciones psicológicas para atenderlos.

Mucho se comenta  estos días de la pareja en televisión, aunque con resoluciones que no satisfacen a nadie, por su falta de fiabilidad. Cuentan de la estancia de la pareja en Barcelona en algunas ocasiones, cuando en realidad sólo él ha viajado a la ciudad una vez para unos asuntos personales. De todo lo demás, poco más sabemos,  es decir, algo más, sí. Como se ha dicho la pareja lleva dos años viviendo por separado, disponiendo ella del piso en principio familiar, y él en otro apartamento en otro edificio, no sabemos si con  otra mujer, como tampoco se ha dicho si ella ha conocido a otro hombre. La situación no es nueva porque obedece al deterioro de una relación que comenzó a agrietarse tres años antes, o sea que son cinco en total en que la cosa no iba bien. Pero la pareja se veía a diario, llevaban a los niños al colegio (un centro que no les cobra a cambio de que Arantxa comparta pista un vez al mes con algún progenitor caprichoso), iban al súper y realizaban todo aquello que no pudiera perjudicar la vida de sus hijos. Así hasta que el pasado quince de diciembre Arantxa desapareció del domicilio sin dejar señas. Ante esa situación, y sin que ella atendiera a sus llamadas, de acuerdo con sus abogados, Santacana decidió presentar la demanda de divorcio.

Y aquí se presentan las mil y una preguntas cuyas respuestas saciaría la morbosa curiosidad general (y la mía en particular). Arantxa desde niña fue machacada para triunfar. Y lo logró sacrificando su vida personal, desprovista de unos afectos que cuando se convirtió en mujer se multiplicaron necesitando la presencia de un hombre que sustituyera y complementara su estado físico, emocional y mental. Un hombre que la ayudara a tomar sus propias determinaciones, a manejar su patrimonio, dirigir su vida como nunca antes había hecho sometida a la tutela paternal  convertida en el principal inductor de ingresos económicos de una familia con otros deportistas en las canchas que, aunque con un positivo nivel económico, no llegaron a igualar ni de lejos las cifras de Arantxa. Entregada a su objetivo deportivo, jamás ha sabido cuanto dinero disponían sus arcas ni en qué complejo entramado de sociedades estaba reflejado.

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana el día de su boda

Cuando llegó su boda, el amor no había llamado a su puerta, pero se encontró con un novio (su amigo el periodista Joan Vehils), un vestido y una fiesta con el presidente del gobierno invitado: decir, “sí, quiero” fue tan accesorio como inútil. No llegó al año de casada, con un final dígamos que poco caballeresco, sin insistir para no herir susceptibilidades. Y surgió Antonio Hernández, su gran amor, el hombre de la vida de Arantxa, que la entrenó desde que tenía 14 años. Ella tenía veinte años y él cuarenta, pero eran (y estaban) felices en su adosado de Sant Just (residencial Barcelona), aunque Hernández, soltero pero con una hija de la edad de Arantxa, era reacio a la boda y a tener más hijos, algo que ella ansiaba. Al cabo de dos años los problemas de él desembocaron en un final no inesperado pero sí doloroso.

En esos tiempos de amor, sus hombres no intervinieron en sus negocios, que siguieron en manos de su familia. Llegaron luego cuatro novietes irrelevantes (tres españoles y uno italiano), que dieron paso a la llegada de Santacana, al que conoció en Ibiza un verano y se casó ya embarazada de su hija. Un conflictivo curriculum del joven (ingresos dudosos, caras costumbres, lujos mundanos), no favoreció su presentación en sociedad, y al cabo de poco tiempo ya fue objeto de dudas, novias abandonadas, socios acreedores, y sobre todo rumores de dominio, que se materializaron cuando Arantxa escribió “¡Vamos!”, una pronta biografía, aconsejada por abogados y sicólogos donde rompía lazos con toda su familia a los que responsabilizaba de su situación emocional y económica. coas que puso ambas en manos de su esposo. Santacana ahora es quien recibe el varapalo genera mientras Arantxa ha regresado al hogar del que tan escaldada salió. ¿Cuánto y dónde está el dinero que ha ganado Arantxa? ¿Cómo lo gestionó Santacana? Tras la tensión, ¿cómo cuando y por qué del reencuentro? Cuestiones complicadas en un momento en que el Banco de Luxemburgo les presiona : en el 2009 el Tribunal Supremo Español condenó a Arantxa Sánchez Vicario a pagar una multa por fraude fiscal que, con los intereses, ascendió a 5,2 millones de euros. Se pagó con un aval del Banc de Sabadell que, a su vez, recuperó el dinero mediante un contraaval suscrito con el banco de Luxemburgo. Durante muchos años, la campeona de Roland Garros tuvo en esa entidad financiera la fortuna que había logrado con su carrera deportiva. Saber dónde está ahora ese dineral es otra más que interesante cuestión a resolver.

Y termino. Siempre se dice que un artículo debe tener un interrogante al principio y una buena respuesta al final, unas bonitas fotos y un texto interesante. Si han llegado hasta aquí, anoten. Arantxa está en casa de su hermano Emilio, el protector,  que tiene uno de sus clubs de tenis en Miami  2035 Sanchez-Casal Way, Naples, FL 34105, Estados Unidos. O allí o en su casa, investiguen 

 

 

 

 

“Sugar”, el musical basado en película “Con faldas y a lo loco” retoma temporada en el Coliseum (Gran Via de les Corts Catalanes, 595-  08007 Barcelona), tras una carrera que le llevó desde un teatro de pequeño formato, el Gaudí, al Tívoli pasando por el Teatre del Eixample. Y lo mejor y más rápido que puedo escribir es que no se lo pierdan. Les haré un poco de historia, el guión está basado en una película de 1959, “Some Like it Hot”, dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon, que a su vez era un remake de un filme francés, “Fanfare d’amour”, de 1935. Con la historia de dos músicos que para salvar la vida se travisten de mujer para escapar de unos gángsters a los que han visto cometer un asesinato, y el posterior enamoramiento de uno de ellos por la vocalista de la orquesta de señoritas donde se enrolan, se organizó un musical escénico que se estrenó en Broadway en 1972  y diez años más tarde en el West End. Con una anécdota: Tony Curtis, el galán de la cinta original, interpretó en teatro en el 2002 al octogenario Osgood Fielding III, el multimillonario que enamora al personaje de Jack Lemmon en su versión femenina, que para persuadirle que no puede casarse con él le reconoce que es un hombre, a lo que Osgood le replica la célebre frase que cierra la función: “Nadie es perfecto”.

Este “Sugar”, que he vuelto a ver, está impecable, mejor aún si cabe que la última vez que lo vi en el Tívoli, aunque diría que ha mejorado la segunda parte, al menos el día del estreno la vi con una agilidad inusitada y un ritmo trepidante llegando al in crescendo con el reprise de “Yo lo haré por Sugar” con la mejor de las disposiciones. Como no existe la felicidad completa, y porque “nadie es perfecto”, diré que si algo se echa en falta en la obra es un par de canciones de esas que uno sale tarareando del teatro. A pesar de las buenas partituras, sólo el citado del final, y el de las chicas, “When you Meet a Man in Chicago”, son las que quedan en la mente del espectador. Para colmo, una de las que canta Monroe en el filme, “I Wanna Be Loved By You” (la del célebre bu, bu bi dú“), no está autorizada por el autor a ser representada en la escena. Pero no importa, les doy mi palabra de que no se echa en falta. En cambio, sí que un poco de claqué en las coreografías no hubiera estado mal, puestos a exigir a un trabajo tan perfecto que nos traslada a cualquier escenario americano o londinense donde reinan estas funciones.

Bealia Guerra y Xavi Duch, en una escena de “Sugar” en el teatro Coliseum

Creo que el elenco es el mismo del Tívoli, así que reitero mi admiración por el equipo al completo, del que destaca el trío protagonista. Bealia Guerra es una Sugar bella, sexy, seductivamente ingenua; Rubén Yuste, que es el galán Joe y su otrosí, Josephine, divertido, galancete tunante, embustero perspicaz; y Xavi Duch, que es Jerry, y Daphne, que se lleva el gato al agua con sus desatadas, pero controladas, locuras. Un trío perfecto para una comedia que tiene el don de disponer de actores adecuados para cada tipo de personaje, no importa físico o estatura, aquí cuenta el talento. Y en esta compañía hay de sobra: la noche en que ví la función, no se de modo premeditado o casual, una de las chicas “dobló” un bailarín masculino con perfección y entrega, que es muy complicado en estos cambios de género no caer en el absurdo o el ridículo.

Noche de gala, noche de fiesta y noche feliz para un espectáculo, “Sugar” que te devuelve la confianza en los musicales y en la profesionalidad de quienes componen la familia artística, surgida además de una iniciativa privada que confiando en su trabajo, han logrado hacer del Coliseum en la Gran Vía, un pedacito de Broadway.

Rubén Yuste y Xavi Duch cantan “Fly me to the moon” en el Club 23 del Coliseum

Para rematar, la guinda, en el primer piso del teatro, con enormes ventanales que dan a la calle, justo detrás de los luminosos, los de Cutty Sark han organizado el club 23, en recuerdo de la época en que se sitúa la acción (aquí tengo un baile de fechas porque creo que era el 29, pero igual estoy equivocado). Así, quienes disfruten, que lo harán, de las funciones en miércoles, jueves o viernes, podrán tomar una copa con los combinados de jengibre, té o manzana aliñados al whisky, a precios nada prohibitivos a pesar de estar con la ley seca. Los dos primeros días, habrá talleres de swing y coctelería, mientras que los viernes departirán todos los actores y músicos de la compañía pues seis fantásticos músicos interpretan en directo los temas de la función. Ahora casi que me estoy arrepintiendo de haber escrito esto: tal como están las cosas me arriesgo a que les haya estropeado la iniciativa a la familia Balañá, impulsores escénicos de primera magnitud. Quizá necesiten un permiso de actividades paralelas a la escena, u otro de complementos laborales; o por exceder del horario de la función. Bien, cualquier impertinencia de esas que se inventan aquellos cuya finalidad no es el bienestar del ciudadano dentro de sus leyes, sino estropeares aún más la vida. En fin, como también son lentos en ciertas aplicaciones, vayan a ver “Sugar”, disfruten en el club y vivan. es decir, vivamos mientras aún nos dejen todas las pandis a las que hemos votado,

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Tita está en Andorra, no sé cuanto tiempo lleva ni cuanto más va  estar. Tampoco se si esto que escribo va a ayudarle a computar su estancia en el exquisito país. Pero Tita está allí, en un iglú. “No he estado nunca en ningún iglú pero es el más bonito que he visto nunca”, declaró definitiva envuelta en pieles, de arriba abajo en el hall de hotel Iglú, situado en la cota 2.500 de la estación de esquí Grau Roig, en el Pas De La Casa de Grandvalira.  Rodeada de invitados Vips, más la presencia de Sharon Corrs, bellísima violinista del grupo The Corrs, la venus en pieles declaró inaugurada una peculiar exposición. Siete obras del fondo de la colección Carmen Thyssen de Andorra, vinculadas al agua líquida o sólida, hilo conductor de la muestra,  “Plasticime liquide- art efimere on ice”. Son reproducciones introducidas en témpanos de hielo seleccionadas por el comisario de la muestra, su sobrino Guilermo Cervera  -que podrán disfrutarse en los mismos horarios que  las pistas de esquí, y también se podrá acceder con remontes y forfait de paseante-. y que conforman esta exposición del museo Tyssen on ice efímero que se deshará el 31 de marzo, o con los primeros calores, devolviendo a la nada a sus autores, Claude Monet, Paul Gauguin, Nicholas Alden, Vincent van Gogh, Nesbitt Lowell, Juan Gris y Mercedes Lasarte.

Carmen Thyssen y Sharon Corrs, en ANDORRA

El cocktail ofrecido por el Hotel se ha rematado con un espléndido postre: el pastel iglú de Christian Escribá. Una imponente estructura en blanco y negro, de 4 pisos y 1,20 metros de altura, ha sido el soporte para las impresiones en chocolate de las obras expuesta. También se sirvieron pastelitos en forma de iglú de chocolate blanco y con una cúpula de mousse de vainilla y un corazón interior de frambuesa.

Y si esta noticia les ha dejado helados, la siguiere les dejará congelados. Según leo en La Otra Crónica y el portal Vanitatis, a la ex tenista Arancha Sánchez Vicario la ha dejado su marido, Josep Santacana,  tras diez años de matrimonio. Al parecer se ha ido de casa, se ha llevado todo, trofeos incluidos, ha saneado las cuentas (a su favor, claro) de los bancos y le va a pedir hasta el divorcio y la custodia de los dos hijos de la pareja, Arantxa y Leo, de 9 y 7 años de edad. Mala suerte ha tenido en el amor la estrella de las pistas, donde triunfó, a base de muchísimos sacrificios, pero tuvo una vida personal decepcionante. tras un matrimonio breve con el periodista Joan Vehils (que tampoco acaba de rehacer su vida pues parece que también ha tarifado con su segunda pareja, la televisiva Helena García Melero), se casó con Josep Santacana, frente a la oposición familiar. Por amor (al menos el de ella), Arancha rompió con la familia, a la que acuso de todo lo imaginable, incluso hasta instó a sus padres para se fueran de casa, aunque se retractó. Hay un lío de dineros varios, desde una deuda de 1,7 millones de euros por impago de impuestos, hasta una deuda con el banco de Luxemburgo, de 7,5 millones de euros por un aval no satisfecho con el que saldaron otras cuentas, una compleja historia donde interviene un banco catalán y unos fondos que alguien hizo desaparecer. Arancha se encuentra sola, viviendo en Miami de su sueldo como directora y profesora de tenis en una selecta escuela y de sus intervenciones como comentarista del deporte que la encumbró.

Josep Santacana pide el divorcio de Arancha Sánchez Vicario se va de casa con todo

Toda esta situación ha sorprendido a todos, y ahora todos los dardos, incluso los más íntimos a la pareja, señalan a Santacana como presunto inductor de todo este embrollo, y dan la razón a quienes desaconsejaban a Arancha que no uniera su vida a un hombre si oficio ni beneficio, cuya única actividad profesional reconocible le unía a un subastador de terminó sus días suicidándose. Sin hacer caso a nadie, Arancha puso su vida y su dinero en sus manos y ahora está vacía en todos los conceptos. Hace un par de meses, la ex campeona, ajena a todo, atendía al teléfono y agradecía las felicitaciones por su cumpleaños (19 de diciembre), mientras Santacana realizaba algunas gestiones personales en Barcelona. Ahora ni uno ni la otra responden, con lo que confirmar el notición es ardua tarea, en cierto punto preocupante, pues Santacana dicen que alega, al pedir la custodia de los hijos, que Arancha no está capacitada psicológicamente, para cuidar de ellos. Todo esto en un supuesto que deberá ser aclarado cuando se tengan las versiones de los interesados o de sus abogados.

 

 

 

 

 

Uno creía que el amor más joven del momento lo protagonizaron Brooklyn Beckham con Grace Chloe Moretz cuando él tenía 17 años, casi 18, y ella uno más. Pero no, el récord, al menos en cuando a famosos se refiere, lo ostentan Millie Bobby Brown, de trece años, y Rolf Jacob Sartorius, de quince. Ambos han colgado una foto en las redes celebrando San Valentín,  contando lo mucho que se quieren, es decir, ella se lo ha dicho a él vía Instagram, donde ha recogido ya más de cuatro millones de “me gusta”.

Millie Bobby Brown, la enamorada más joven, ha confesado que es sorda de un oído

La pareja lleva  ya varios meses desde que ella, que parece lleva la iniciativa en el asunto, hizo de su love story un instagram story y lo colgó, aunque no volvió a insistir en el tema hasta que le agradeció a su amor, también vía redes, un oso que él le había regalado, que están en edad de regalarse chucherías.

De él se sabe poco, ella suele ser más explícita. Dice que sus amigos son sus compañeros de reparto en la serie que la ha hecho famosa, sobre todo ha hecho buenas migas con  Sadie Sink. Aunque en las redes se codea con Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, la actriz y bailarina Maddie Ziegler (habitual en los videoclips de la cantante Sia como “Chandelier”, “Elastic Heart” y “Big Girls Cry”), la actriz y cantante Hailee Steinfeld (que interpreta a Mattie Ross en la película “True Grit”, de los hermanos Coen, por la cual fue nominada al Óscar), y Paris, la hija de Michael Jackson.

Millie Bobby Brown nació en Marbella, y es la tercera de una familia británica de cuatro hijos, seguidores del Liverpool, que se trasladó primero a Bournemouth (Dorset) y luego a Orlando (Florida) cuando ella tenía siete años y allí empezó a estudiar artes escénicas y a trabajar en el medio que la llevaría a Hollywood. Debutó en la serie “Intruders” de la BBC, y trabajó, entre otras, en “Modern Family” y “Anatomía de Grey”, aunque su éxito le llegó “Stranger Things”, de Netflix, donde tiene el papel de Once, una niña con facultades telequinésicas, que la proporcionó el acceso a diversos premios, entre ellos el Emmy. Pronto la publicidad llamó a su puerta y fichó para la campaña By Appointment de Calvin Klein. Su carrera no puede ser más prometedora: protagonizará “Godzilla: King of the Monsters”, así como una historia basada en Enola, una supuesta hermana de Sherlock Holmes, que producirá la propia joven.

Rolf Jacob Sartorius, de quince años, ella tiene trece, sufrió bulling en el colé y lo colgó en un vídeo

 La historia del novio, Rolf Jacob Sartorius, es poco menos que peculiar. Nacido en Oklahoma, se crió en Virgina donde le llevaron sus padres de adopción, pues los biológicos no podían hacerse cargo de él. Atraído por los musicales desde niño, empezó a trabajar en los escenarios desde  los siete años, en especial desde que descubrió que era su mejor terapia para combatir el bulling que sufría en la escuela. A los once años colgó su primer vídeo en Vine, un trabajo que se convirtió en viral donde narraba sus propias experiencias y que logró amasar un total de catorce millones de seguidores. Aunque tuvo también su parte negativa, pues en el 2015 se reprodujeron los ataques en la escuela, siendo de nuevo vilipendiado, castigado y recibió de nuevo burlas. De nuevo la música y los vídeos fueron su mejor válvula de escape: trabajar solo con la cámara le daba mucha más seguridad. En el 2016 grabó su primer single, “Sweatshirt”, cuya repercusión le llevó a ser reconocido como el más que probable sucesor de Justin Bieber. Ese mismo año y con repertorio propio, hizo una pequeña gira en solitario en seis ciudades, que al año siguiente le llevó a siete países tras el éxito de su grabación “The Last Text”.

Danielle Herrington es la tercera modelo afroamericana que está en la portada del “Sports Illustrated Swinsuit 2018″ en los 54 años de historia de la popular publicación de trajes de baño. Antes que ella ocuparon esta posición la también modelo y ahora popular presentadora televisiva Tyra Banks, en 1987, y la estrella Beyoncé en el 2005. Algunas de las chicas que han aparecido en sus portadas, como Kate Hupton, Heidi Klum, Kathy Ireland o Christie Brinkley han hecho carreras brillantes en el cine, la televisión o en los negocios.

Portada del “Sports Illustrated Swinsuits 2018” con Danielle Herrington

El reportaje lo ha fotografiado Ben Watts en Harbour Island, Bahamas, uno de los escenarios más utilizados para este tipo de trabajos pues sus paisajes y playas de arena rosada han aparecido hasta en 21 artículos.  La joven tiene 24 años y nació en Compton, una ciudad al sur de Los Ángeles, donde a los ocho años ya manifestó a su familia su deseo de ser modelo. Hizo su primer trabajo a los trece pero no lo profesionalizó hasta los 21, especializándose en ropa de baño a través de un reportaje realizado en las islas Fiji y que marcó su debut como modelo especializada en este tipo de prendas. Realizó un editorial para la revista GQ, fichó para Victoria’s Secret y fue nominada junto con Chrissy Tiegen para ser Rookie of the year, la más joven promesa del mundo de la moda. Al mismo tiempo empezó una vertiginosa carrera a través de las redes, donde es una estrella con millones de visitas. Quienes han trabajado con Danielle insisten en que es una chica muy tímida, y muy tenaz, que se entrega con gran entusiasmo al trabajo. Su trabajo para Sports Illustrated Swinsuit empezó cuando fue invitada a realizar unas fotos de prueba para un reportaje virtual en estudio. Allí Danielle coincidió con la estrella Tyra Banks y la conexión entre ambas fue inmediata. Esa corriente de amistad pudo tener su importancia en el trato de la recién llegada con la empresa, pues al final alcanzó el honor de ocupar la primera página de la revista. Un camino, el de la joven, que empieza hoy, fecha en que sale a la venta la publicación. Danielle ha agradecido a todos los que han confiado en ella, confiesa que se siente emocionada, feliz y excitada.

Danielle Herrington se suma de este modo a la lista de mujeres negras que desde 1967 se están imponiendo en el mundo de la moda en todos sus campos. En ese año Naomi Sims fue la primera modelo negra americana que ocupó la portada de  Fashion of The Times, suplemento de moda del New York Times. Dos años más tarde, y bajo el titular “Modelos negras asumen el centro”, estaba en la portada de Life. En esa época empezó a hacerse un nombre en las pasarelas Beverly Johnson, que también presidió el Vogue americano. En la versión británica de esta revista fue Donyale Luna, pero quien marcó tendencia fue la jamaicana  Grace Jones rompiendo todos los convencionalismos gracias a su aspecto andrógino, triunfando no sólo en pasarelas y revistas, sino también en música y cine.

La belleza de Somali Iman Abdulmajid la llevó a ser musa de Yves Saint-Laurent, rodó algunas películas y se casó con David Bowie, con quien se casó y tuvo una hija. Con todo, ninguna ha superado a Naomi Campbell una de estrellas de las ochenta que sigue en primera línea.   Tyra BanksAlek Wek y Chanel Iman fueron estrellas para Victoria’s Secret, y la primera de las tres presentó en televisión un concurso de talentos para ser modelos en el que se han basado otros muchos otros. Para terminar señalemos que People eligió en el 2014 a la actriz Lupita Nyong’o como la mujer más bella del mundo creando un nuevo estilo de belleza y estilo realmente impresionante.

Me van a perdonar que, de nuevo, les hable de cosas mías. Pero es que esta vez incluye vanidad, porque les voy a contar que me han dado un premio: les haré partícipes de la fiesta, el almuerzo y lo demás, pero no puedo obviar que me llevé un premio a casa. Más que nada por si no lo refleja nadie y el patrocinador siente que se ha equivocado al darme la pluma de oro, que era el deseado objeto de deseo que rápidamente saqué del estuche y coloqué en el bolsillo interior de la chaqueta, por si las moscas.

Santiago Soteras y Eva H, cargolina d’or de la 34 Setmana del Cargol

El galardón está incluido en una fiesta que anualmente celebran en el restaurante Can Soteras  (Passeig de Sant Joan, 97-99, Barcelona), para festejar la inauguración de la Temporada del caracol, que este año cumple su edición número 34. Alrededor del curioso alimento (curioso no compromete a nada), organizan un menú en el que se consumen hasta cien kilos guisados de distintos modos: este año los sirvieron a la pimienta, al all i olí,  y dos especialidades con recetas secretas, los Diagonal y los Collonuts, seguidos de un arroz cn caracoles, naturalmente. Previamente se sirve un compuestísimo aperitivo y cierra un pastel sabrosón sin sombra de molusco.

Mireia Canalda, reina del cargol 2018 y su rey consorte, Felipe López

Antes de pasar al almuerzo se entregan unos premios que este año han recaído en populares y/o seres queridos, una corte que ha presidido la reina Mireia Canalda, que vino acompañada por el su rey consorte, Felipe López, conformando la pareja más sexy del invierno. Disfrutaron sólo de medio menú, porque tuviera que ir al cole a recoger a sus peques, Inés y Nuno, unos maravillosos truenos. Mireia colabora en el televisivo (y exitoso) “Arucitys”, del genial Alfonso Arús en 8TV la tele del grupo Godó.

El músico Pau Donés, premio por su carrera musical, en plena marcha

Miquel Fernández, que tiene todos los puntos para ganar “Tu cara me suena”, carbol premiado

Eva H fue la cargolina d’or y el doctor Pere Gascón, implicado en la investigación de la lucha contra el cáncer, fue confiare  d’honor, como lo fue, en la vertiente musical, a Pau Donés, todo un placer verlo, escucharle y sentirle con unas ganas tremendas de todo, es fabuloso este Pau que puede con todo.  En la categoría artística se premió a una actriz clásica y estupenda, Mercé Montalà, que llevó sorpresa incluida, porque en categoría masculina se llevó el caracol de oro, Miquel Fernández, casado con Irene Montalà, hija de Mercé. Llegaron en familia, aunque los Fernández, en buena lógica, opinaron que el multitudinario evento (éramos más de cien comensales), no era lo más ideal para su pequeño y enrrolladísimo hijo, Nico, así que el peque y su mamá se fueron a almorzar a casa. Miquel Fernández es, por ahora, el candidato a  erigirse en campeón del televisivo “Tu cara me suena” (Antena 3 tv), donde sus trabajos de imitación le han llevado a encabezar la clasificación a falta de dos semanas de que acabe el popularísimo concurso que presenta el divertido (y eficaz) Manel Fuentes.

Quim Masferrer, ·El foraster”, cargol premiado, con el monologuista Tony Moog

Me hizo feliz que dos de mis serie televisivas favoritas estuvieran presentes en estos premios. Por un lado, Quim Masferrer, conductor de un ideal “El foraster” (TV3)  programa en el que se ha inspirado otro de Jesús Calleja pero sin el carisma, oportunidad, proximidad y cariño que dota Masferrer a sus encuentros con gentes de unos fantásticos pueblos de Cataluña, que nos descubre semana a semana, en unos documentos de los que soy descaradamente fan. Como también lo fui de “Merlí”, tres temporadas con las aventuras, que lo eran, de un profesor de Filosofía (inconmensurable Francesc Orella), y sus “peripatéticos”, alumnos un trabajo que me hizo emocionar hasta el llanto y comprender que la vida, con estas historias, te hacen recuperar la fe en la televisión, un medio acostumbrado a mostrar basurillas. Fue todo tan perfecto que, de vez en cuando, la reviso en TV3 a la carta: prueben y se harán adictos. Además, doy fe que a los actores jóvenes, que son una pasada, se les entiende hasta cuando hablan en susurro, cosa que no pasa en ninguna otra serie: hasta el pequeño León Martínez, en sus doce años, más o menos, era un prodigio. Como eran muchos en el reparto, acudieron al almuerzo sólo dos de sus protagonistas, Adrian Grösser y Elisabeth Casanovas, que reconozco son igual de fantásticos que en la serie. Les acompañaba Oriol Vila, que con Raquel Salvador, también recogieron premio por “Nico & Sunset”.

No quiero olvidar a nadie, así que escribo que fueron elegidos nuevos confrares el  periodista Pere Ferreres Salvador; el jugados del RCD Espanyol Marc Roca: el cocinero David Andrés Morera; los número 1 del ranking WPT Fernando Belasteguín y Pablo Lima; el director de la sala Apolo, Albert Guijarro; el presidente de la Confraria de la Vinyala, Josep Manel Vivancos; el confiare mayor de la misma, Francesc Puertas Vidal; y la cantante Tori Sparks.

Adrian Grösser, Oriol Vila y Elisabeth Casanovas, tres cargols premiados hoy

Al final me tocó a mi recibir la pluma de oro, el 13er. premio Juan Poch Soler, todo un maestro de la información urbana, cuando Barcelona era una urbe soberana no ahora, que es una descomposición de vanidades y luchas fratricidas que nos va a llevar al desastre. Y me viene a la cabeza el Espriu que más me gusta “Assaig de càntic en el temple”, pero vamos a dejarlo ahí. Poch era un señor, gracias al cual hace un montón de años me propuso (y concedieron), el premio Pantera de la prensa (que otorgaba El Arca de Noé),  que supuso un notable empujón y reconocimiento. Siempre hay alguien que te observa y consigue que otros se fijen en ti. Como en esta ocasión lo ha hecho Cristina Cubero impagable RRPP que me propuso (todo se sabe, Cris) para que Santiago Soteras me concediera esta pluma con las que en absoluto firmaré el finiquito a mi vida profesional, sino lo haré en nuevas aventuras a través de las redes porque los contratos siempre con pluma, dan mayor dignidad. Para todos dos palabras: Muchísimas gracias.

No he podido evitar la vanidad, así que, por si no venla foto en ninguna otra parte, doy fé del premio

Para completar la felicidad tocó el nieto de Peret, David Pubill, y cantó y bailó la impagable Maruja Garrido. Puedo pedir algo más??

 

 

 

Custo Dalmau vuelve a desfilar solo en Nueva York, aclaramos, es el único diseñador español en la New York Fashion Week, donde fue el primero y a este paso será el último. Los dos supervivientes eran, hasta ahora, Desigual y Lacoste (que lo hacía con Basi y ahora ha retomado las pasarelas de París), mientras que el recién llegado Josep Font lo hacía bajo la marca Del Pozo, y se apreciaban colecciones esporádicas, como las de Carmen March, o las prendas en piel de Roberto Etxebearría. El trabajo que el leridano ha llevado este sábado a la Gran Manzana es el FW1819 (Otoño-Invierno), titulada Yes, this is me, que se vió, en versión reducida, en la reciente feria de moda que exhibida en Madrid, mientras que en los desfiles de la barcelonesa 080 la colorista firma ofreció la primicia de la SS18 (Primavera-Verano).

Águeda López, esposa de Luís Fonsi, modelo para Custo en Nueva York, febrero 2018

Fiel a sus postulados, Custo ha dirigido este nuevo trabajo a la individualidad de la mujer, una fórmula que no aprovecha porque está en el candelero, sino algo que ha defendido siempre. Este punto de valentía, y que le aleja del movimiento Barbie de la mayor parte de los diseños habituales, es quizá el principal inconveniente que le encontramos si hubiéramos de ponerle un defecto.
Los trajes de Custo atacan esta vez a las simetrías y se vuelca en los vestidos que más que nunca aparecen cómodos gracias en parte a la selección de materiales elásticos que mandan en la pasarela. Con esta ropa se pretende que la mujer arriesgue en sus propuestas, tanto de a diario como en la parte lúdica, donde el triunfo, femenino plural, parece mucho más probable.
Como hemos señalado  mandan los vestidos que abarcan del mini al maxi, tomando protagonismo frente a una gama de pantalones, de apariencia todavía más confortable, gracias a su apariencia deportiva, algunos con aspecto de chandal, pero que marcan estilo gracias a unas texturas donde nunca está ausente el brillo en una o dos capas. En los vestidos de esta colección Yes, this is me, encontramos una selección de tejidos nobles, un abanico que abarca del terciopelo a sedas extremadamente finas y transparentes, pasando por jaquards de punto, nylon tornasolado, así como tejidos calados.
Muy propio también de Custo son las provocaciones estéticas, que atacan aberturas al borde del peligro en piernas y delantero, y se manifiestan en atrevidas transparencias irisadas. Para esta colección neoyorquina se ha ampliado la gama de chaquetas y abrigos que se vió en Madrid y que se trabajan en ecopieles y combinadas con plumas, dándole un toque vintage. Los abrigos son de patronaje grande y muchas de las chaquetas, algunas tipo bomber, se han realizado a partir de elementos  deconstruidos que se traducen en piezas largas.
Nunca falta el brillo en las perchas de Custo, y coloca oros, platas y cobres a todas horas, ya sea del día o de la noche. Y, también como de costumbre, pues es una de sus señas de identidad, la fusión y superposición de texturas, mezclando con habilidad tejidos de última tecnología y técnicos, con trabajos manuales, aplicando pasamanerías metálicas, bordados, patchworks y plumas.
Entre una concurridísima audiencia, brilló la estrella de Luís Fonsi, toda una figura en el panorama musical mundial, que acaparó flashes en el desfi¡le, del que no se pedió ni un ápice, en especial cuando mandaba en la pasarela su mujer, Águeda López, que pasó dos de los modelos de una colección saludada con ovación y bravos, siempre mucho más ruidosos en Nueva York que en España.

Luís Fonsi, protagonista del desfile de Custo en Nueva York, febrero 2018

En esta primera fila, al lado de Fonsi y otros vips, se hallaban algunas influencers, que van sustituyendo paulatinamente a la prensa especializada. Ellas son el reclamo inmediato, la publicidad que casi en un vis a vis se comparte de inmediato con sus seguidores. Lo que habría que valorar es si este impacto está sostenido por un criterio que, a priori, nadie más que ellas aplican sin competencias con quien equipararlas. Creerlas o no es problema de la industria, y parece que, de momento, van bien así. Lo que sucede es que la manipulación de la clientela, a partir de esos nuevos módulos de difusión publicitaria, es mucho mayor que un criterio periodístico. Y el público parece está más dispuesto a dejarse seducir por ellas, porque hace moderno, y esas primeras impresiones suyas que funcionan a golpe de click.

 

 

 

Empiezo bien, es decir mal, muy mal. Primero coloco una coma en un título que le robo al director Antonio Drove, de su película sin coma. Pero sí, nosotros, que fuimos tan felices, estábamos juntos de nuevo. Gentes de una Barcelona de ayer  y que hoy, cual novia cadáver exquisito (título original de “Las crueles”, de Aranda), se arrastra entre la espuma (vacua, inocua, absurda, desorientada, nacida para nada), y la misma nada. Personas que en los ochenta y noventa combatíamos lo  que nos servían desde un paisaje del que, sin escaparnos del todo, nos íbamos alejando. Hoy este nuestro pequeño país que el sol apenas aprecia cuando se acuesta (canta el sublime Llach), trata de cortar vínculos con el mundo, precisamente cuando en este momento está mucho peor que el atroz absurdo del que habíamos huido.

Inma Sanchís en la fiesta de Núria Garcés en La Donzella de la Costa

Y puesto que he empezado hablando de cine, y para seguir también en el absurdo de la censura hasta tratábamos de ser libre y originales hasta en los títulos de las películas, aunque “Tocar el piano mata” (de Jaime Camino), tuvo que ser “Mi profesora particular”, donde Serrat tocaba el instrumento y enamoraba a una cuarentona de muy buen ver, aunque la madre de ésta también quería ejercer el derecho a tocar alguna tecla. Tema escabrosillo, sí, pero el título no debía reflejarlo. Tiempo hipócrita imposible para una ciudad como la nuestra con todo abanico de posibilidades libres de juicio, pre y per.

Pilar Pasamontes en la fiesta de La Donzella de la Costa

Pero allí estábamos nosotros, los felices, supervivientes de un tiempo y, entonces sí, un país con una identidad por la que valía la pena luchar. Dónde estamos hoy? pues en La Donzella de la Costa (Passeig Marítim, 08911 Badalona, Barcelona), convocados por la RRPP Núria Garcés, una agitadora cultural de primera línea. Entre la melancolía y el recuerdo, la inconformidad adiestrada, pero no domada, y la esperanza que todo debe cambiar para que nada se mantenga como está, y perdone usted señor Lampedusa. Era jueves, llovía, en algunos lugares nevaba, el termómetro por los suelos, había fútbol (el Barça!!) en la tele y era fuera de la ciudad. Pero no importó nada, La audiencia respondió, faltaba más, que no era cuestión ahora de abandonar una lucha (esta vez quizá simbólica, de resistencia emocional) que nos pilla con algún kilo de más, canas y poco más: el resto, cerebros, ganas y ansias, intactas.

Mireia Ros en la fiesta de La donzella de la costa en Badalona

Este reencuentro, cual Academia de Operación Triunfo no tenia misión alguna, es decir sí. Por un lado está el trabajo de Garcés de potenciar la entidad gastronómica del lugar propiedad de Marc y Andrea Fonolla, que ya va siendo reconocida por una clientela que les sigue, generación tras generación desde 1928.  Ideal para verano, tiene en su remodelado interior un agradable y polivalente espacio que esa especial noche del jueves cambió su escenografía de mesas y sillas por una desnuda pista de baile. Tocaron miembros con tanto pedigrí como los Brighton 64 (dos de los cuales son los hermanos de Ariadna Gil, componentes del grupo Matamala, como su otro apellido); el polivante y especial Frank Mercader; y actuó de DJ el productor musical Alfredo de Jesús.

Toni Riera, el fotógrafo por excelencia, en la fiesta de la felicidad

Por otro lado había ese encuentro servido desde puntos distantes pero con la misma ideología: la cultura por encima de todas las cosas, y la vida alrededor, por dentro y por fuera. Gentes creativas, estupendas, que sabías de ellos por referencias o algunos porque eran amigos tuyos. Personas que, sin querer ser personajes, conformaron un puzzle social tan atractivo y estimulante que se convirtieron en motor de una Barcelona que estalló de puro placer. Y que no tuvieron sucesores ideológicos pues los que vinieron detrás se empeñaron en dominar un sólo poder, el político, con el que satisfacer sus vanidades. Las gentes que fuimos felices vivíamos en libertad creativa, con una vida utópica fuera de presupuestos: cuantas cosas se habrán hecho en esos tiempos pasados y quedaron sin cobrar? cuantas esperanzas se perdieron en empeños y sueños de proyectos que terminaron en nada a pesar de todo? Tras la explosión, una burbuja de bomba H, llegó la nada. Y de ahí las peleas por los escaños y las poltronas, por dominar presupuestos y comisiones, ese afán de asegurarse una jubilación con el bolsillo bien cubierto. Fueron, nuestros sucesores, mucho más listos que nosotros: todos tendrán una vejez, económicamente hablando, mejor que la nuestra. Pero seguro que no habrán sido ni la mitad de felices que fuimos (somos) nosotros.

Sandra Araquistain y Núria Garcés, dos de las más rompedoras RRPP de Barcelona

Por eso en La Donzella no había politicos, sino seres humanos satisfechos por  el deber cumplido, fruto de la convergencia de sus inquietudes y la necesidad emocional de una ciudad en su momento. Y fue un placer ver entre muchos otros,  a fotógrafos como María Espeus o Toni Riera; grafistas como Peret o Sonsoles Llorens; colegas de prensa como Inma Sanchis o Carlos Núñez; psiquiatras como Josep Maria Fábregas; productores discográficos como Joan Rosselló o David Rubira; actrices como Mireia Ros; RRPP como Esther Gallén, Sandra Ariquistain o Anna Miquel; empresarias como Gemma Torelló; cocineros como Pedro Monge; señoras de la moda como Pilar Pasamontes, por siempre Miss Efectos Especiales; radiofonistas como Fernando del Collado; mánagers como Françesc Parellada; promotores como Anna Mas o Eduardo Moller; arquitectos como Pere Armadas, Xefo Guasch o Joan Madorell. Y así hasta completar un largo, múltiple, libre y grande etcétera que acudirá a llamadas como estas o para degustar la cocina de la casa, de la que se sirvió una generosa muestra esa noche donde estábamos nosotros, aquello que fuimos tan felices. Y lo seguimos siendo (o tratamos de).

 

Anoche hubo fiesta en el Mnac: el veterano Mundo Deportivo celebraba la entrega de sus tradicionales premios que este año cumplía su edición número 70. Un evento concreto, conciso, tan breve como ágil, porque se había decidido que a las once treinta habría terminado todo. Y así fue. A esa hora ya se había descubierto el enigma y Garbiñe Muguruza y Rafa Nadal eran coronados reyes de la fiesta, del partido y de todo: dueños de las pistas y de los corazones, pues ambos son, además, entrañables.

Cena en horario europeo,escenario grecorromano que cambiaba gracias al complejo mundo digital que nos domina, y una presentación que unió la belleza de Elisenda Camps, (Lauren Hutton en joven), al ingenio de Santi Millán, a quien deberían lloverle los contactos (también) para este tipo de trabajos porque es ameno, creativo, ágil improvisador de traducciones imposibles, y resolutivo al mil por mil. Me apunto a cualquier gala con él al mando porque sé que el tiempo volará.

Lorenzo y Giovanna Quinn, en la gala 70 de Mundo Deportivo

Correcto el catering de Vilaplana, perfectos los servicios (seguridad, organización, azafatas), así como el timing. Y ahora la pregunta del millón: tiene que haber siempre uno o más políticos que te suelten la charleta? Pues estamos apañados, máxime si se empeñen en tener su parcela todos los partidos ávidos en gobernarnos (cuanto interés, pardiez!). Con el añadido que leen lo que les escriben otros porque es imposible que sepan tanto de todo, a tenor del rigor que imprimen a sus textos, que siempre nos remite al rigor mortis (de aburrimiento y pérdida de tiempo). En la noche de ayer lo resolvieron con la alcaldesa, Ada Colau, que apuntó lo del deporte y la mujer (temía yo aquí que se llenase el Salón Oval con una marea de abanicos reivindicativos, estilo Goya, pero no), y Enric Millo, delegado del gobierno en Cataluña, que se excedió un pelo: de haber funcionado el sistema de aviso musical que se aplica en los agradecimientos de los premios, le hubiera caído una sinfonía. Pero bueno, fue soportable.

Ona Carbonell, la más bella de la gala 70 de Mundo Deportivo

A los dos premios mayores se unió todo un surtido de consolaciones, de notable importancia. Y aquí otro interrogante: es preciso que sesudos caballeros, en representación de los patrocinadores pisen el palco escénico para entregar el galardón? Tanto para la prensa gráfica como para el lector es mucho más gratificante una bella imagen popular posando al lado del premiado que la de señor importante pero desconocido para el gran público: además hay mayor posibilidad de publicación y difusión.

Al respecto, y abusando de la confianza, les pondré un ejemplo. Uno de los 13 premios concedidos fue para Lydia Valentín, campeona del Mundo y de Europa en el 2017 en halterofilia, que se llevó el trofeo a la mejor deportista internacional patrocinado por El Corte Inglés. Y para entregárselo subió a la palestra (hablado de deportes la cita no está fuera de lugar), Jordi Romañach, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del centro comercial por excelencia, un señor estupendo, de buen porte y mejor estar, impecable para una foto… que con Lorenzo Quinn en su lugar hubiera tenido mayor difusión. Todo es cuestión de popularidad y seguidores en las redes, nada más (y espero que mi buen amigo no se moleste, que no lo hará porque es inteligente y no está para estas bobadas). Los Quinn acaban de regresar de la India, un tour familiar que han cerrado en Londres donde el escultor presentó exposición en Harrod’s, un viaje con el que la esposa y madre de familia, Giovanna (impresionante en tutto Cavalli oro) logró una audiencia millonaria en las redes.  Aunque en eso de los oros también tuvo su match point la bella Cristina Cubero, vestida por Pilar Oporto, la más espectacular RRPP que comandaba los caminos de la gala.

La magia de Elena Barraquer en la gala 70 de Mundo Deportivo

Caso de ser premiado un caballero hubiera podido entregarlo Gisela, bellísima en su vestido de Jordi Dalmau, que triunfa en el Apolo con el musical “Rouge”, o Elsa Anka en negro tuxedo. Ya que estamos entre deportistas, la más bella de la fiesta, Ona Carbonell, toda en rojo de Antonio Miró, de pies a cabeza. O para dar un toque solidario, la mágica Elena Barraquer, vestida por Alaïa, a quien todos felicitaban por los logros de su fundación.

En estas noches de premios, librarlos deberían ser función de quienes los otorgan, o sea que fue perfecto que Carlos Godó, consejero del grupo, entregase el trofeo Mundo Deportivo a la Liga Genuine de fútbol, por su ejemplo de integración y por romper barreras en los terrenos de juego, donde participan equipos con personas con discapacidad intelectual. Y que fue el más aplaudido de la noche. O que el gran jefe Javier Godó apareciese al lado de Muguruza y Nadal, siempre escoltado por Colau y Millo, eso sí. Echamos en falta que Santi Nolla, director el rotativo deportivo por excelencia, no entregase ninguno, pero alabamos que su locución, a modo de saludo, fuera breve, precisa, concreta y perfecta.

Gisela aprovechó el día de descanso de “Rouge” para asistir a la gala 70 de Mundo Deportivo

Una gala impecable, con momentos entrañables, como el Fair Play Especial Seat, que premió a la plantilla del Athletic por raparse la cabeza en solidaridad a su compañero Yeray Álvarez cuando se le declaró el cáncer. O el extraordinario Repsol El Corte Inglés a Gary Lineker por su eterna corrección en el campo que le llevó a ser referencia mundial. El futbolista británico sucumbió tras la cena al acoso y derribo de veteranas de los medios como Olga Viza, Pilar Calvo o Isabel Bosch. Y también cuando se entregó el trofeo Danone a la mejor formación  al desaparecido Josep Manel Casanova, todo un referente  y una figura indispensable en la cantera del Espanyol, y que recibió su hijo, Carles.

Una gala con la que no pudo la lluvia, y que, para cerrar el círculo de perfección, hasta había una larga fila de taxis esperando a buena parte de los invitados, bueno, a los que se acercaron sin coche propio: excelente sabor final.

 

Seguimos sin aprender. Treinta y dos años de entrega de los Goya y seguimos con los mismos errores, de principio a fin. Es decir desde los presentadores hasta los presentadores que abrieron y cerraron la gala haciendo ídem (gala) de un ingenio más pasado de moda que el litines. Sevilla y Reyes trataron de divertir y provocar, y lograron aburrir y despreciar, desde sus pretendidos surrealistas textos hata trasnochadas y/o inoportunas ocurrencias, como vomitar sobre la cara del discapacitado El Langui cuando le enviaron a buscar a Reyes “por ser el más rápido”, cuya parálisis cerebral no le faculta para ello; ni Monty Phyton en sus más obscenos momentos hubiesen hecho eso.  La “actuación” de los “humoristas” quedó definida cuando el feroz crítico Carlos Boyero apareció en un vídeo pregrabado calificándoles de la más baja estofa: acertó sin haber visto el show. No me fijé si dirigían la gala y si eran los autores de todos los textos (para qué?), pero el monólogo de Cristina Castaño lamentable por todas partes (hasta en el traje que usó, cambiando el que lució a su llegada (de Vicky Martín Berrocal), por uno medioevo que daba grima: no se quitó, eso sí, las esmeraldas de las orejas (dejarlas sueltas entre tanta gente era un riesgo a evitar). Por no hablar del de Paquita Salas, otro fenómeno digital que se ha hecho popular sin que podamos adivinar el motivo, su extrema vulgaridad la hace impracticable, peor ahí está, triunfando en la red. El otro texto, de La Terremoto de Alcorcón, mejorable, aunque también apeó el vestido estampado con cientos de caras (la suya) por uno de línea masculina, para epatar. También se cambió Leonor Watling, y dejó su Stella McCartney, silueta roja de espalda al aire, por otro más “de actuar”. pero es tan maravillosa que está bien se ponga lo que se ponga.

Bruna Cusí, Mejor actriz secundaria por “Estiu 1993” en los Goya del 2018

La alfombra roja pareció más sosegada, aunque una experta en moda no fuera lo más adecuado para esas entrevistas exprés donde se quiere saber algo más que no sea el traje. Tres cosas que ya vimos en los Gaudí hace una semana escasa: las lámparas de referencia en el escenario, eran las mismas que las vistas en los premios catalanes? pues probablemente, porque el decorador de ambos espacios era el mismo, Lluís Danés. La bufanda roja del activista Reed Brody, pareja de Isabel Coixet, era la misma? irrefutablemente sí. Tercera y última, el vestido lencero de Bruna Cusí (que se llevó en ambas ediciones el premio a la mejor secundaria), eran de la misma colección y/o boutique? pues sí, es lo último de Cortana, la diseñadora que trae suerte: cuando se ponen sus vestidos, ganan, lo he comprobado y escrito varias veces.  Cusí, de aspecto tan frágil como enorme es su talento, tiene algo de Isabelle Hupert (pero en guapo y joven), que enamora. Pero así de sencilla nunca le publicarán una foto si no se emperifolla y pide prestado un traje a algún especialista en saraos, que luego pasa o que pasa. Cusí me recuerda también un tanto a Laia Marrull, otra gran actriz que, a tenor de lo que lució esa noche de cine, debe cambiar de estilista. O buscarse uno.

Javier Bardem apenas cabía en su esmoqing, y a Penélope Cruz le dejaron un traje en Versace (“no llevará nada de esa firma porque Donatella está enfadada con ella porque la interpreta en el biopic de Gianni no autorizado”, decían las comadres sabihondas del país): pues ahí está. No era couture pero si Atelier y no era para echar cohetes, más bien para festival doméstico, como ellos, tan Hollywood, deben calificar a los Goya. Mónica Cruz, más sexy en nude iba más embutida si cabe que su cuñado. Tres vestidos iguales negros asimétricos, con volante lateral, para Elena Sánchez, Elena Balesteros y Bibiana Fernández, aunque de marcas distintas.

En una noche de mujeres los hombres trataron de hacerse con un lugar bajo el foco. Unos con trajes de Avellaneda de bordados imposibles, pantalones corto pesquero y sin calcetines (como los Javis), otros con diseños de Palomo Spain como Eduado Casanova, todo un bellezón, y los menos osados con trajes y camisas a medida de El Corte Inglés: y así estaba de guapo Ricardo Gómez.

Ellas seguían imposibles, como Belén Rueda, que no acertó (no se si color o volumen), con su Carolina Herrera. O Nieves Álvarez, que bajó del Partenón con un Dolce & Gabanna deslumbrante, como la siempre mágica Maribel Verdú, toda Dior. La más práctica, y cómoda (por sus bailarinas plata), fue la siempre chic Leticia Dolera en esmoquin de Roberto Diz, y la más bella futura mamá Cristina Brondo, en una espléndida creación de José María Peiró. Espectacular Marisa Paredes, en un dorado y negro Sybilla espectacular: la veterana actriz recibió el Goya de Honor de manos de su hija, María Isasi, y Agustí Villaronga, entre minutos de calurosos aplausos pero poco fervor institucional.

Emily Mortimer, protagonista de “La libreria” y Alessandro Nivola en la gala de los Goya

La platea era una marea de abanicos que no cesaron ni cuando se premió el corto de animación “Woody & Woody”, cuyo protagonista, Woody Allen se encuentra también cuestionado por las cuestiones de abusos en Hollywood. Claro que el título de esta crónica podría ser otro homenaje al cineasta (Vicky Cristina Barcelona), pero no. Hay que ver como se abanicaban, ellas de un modo, ellos de otro. Y luego estaba Pablo Iglesias que sin idea, posó para la foto como si le diera apuro. Apuro lo dan otras cosas, hombre, no agitar un abanico.

Los premios contentaron a todos. “Handia”, el filme vasco con gigante, se llevó diez estatuillas a casa, y “Estiu 1993”, filme con niños, se fue contenta a casa pero los premios gordos fueron para “La librería” (filme con libros), de Isabel Coixet, que obtuvo el premio al mejor guión adaptado, la mejor dirección y mejor película. La directora no cabía en sí, feliz, en su traje negro -asimétrico, con pierna al aire (insólito), y la manga derecha salpicada de mariposas blancas-, confeccionado por María Lafuente. La foto de la directora al lado de los protagonistas de la cinta, Emily Mortimer y Bill Nighy (tres personajes reconocidos en el mundo entero), será la mejor promoción de estos Goya que siguen sin encontrar la manera de convertirlos en espectáculo sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza.