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Sandoval

La Semana de la moda nupcial avanza a toda vela, aunque a tal velocidad que esperamos no morir víctimas de una sobredosis de organdí, que como final es muy sofisticado, pero, desesperadamente, también es un modo de acabar. Los desfiles se realizan en la Feria de Montjuic, adecuada con el mejor de los estilos y mezclando tendencias. Mientras en el salón de desfiles manda el techno original del palacio con su futurista iluminación, el lounge, enorme, práctico y cómodo, tiene ambientación tropical. Manda Caribe y La Habana esta presente en cada pase con la voz de Camila Cabello entre palmeras, mientras un piano blanco recuerda a Hemingway, no sé porqué, y a Bogart, aunque Casablanca aquí aún lo entiendo menos. Claro que menos entiendo a las influencer y ahí están vestidas del catálogo prestado por las marcas con algo que sólo llevan ellas, son como los antiguos hombre anuncios sólo que usando sus propios cuerpos como reclamo. No lo duden, cuando vean a una jovencita disfrazada de algo que ustedes jamás comprarían, esas son las influencers que lo llevan porque se lo prestan. Siguiendo con el Salón, terminemos en los cuidadísimos baños, a los que se llega tras una larga vereda también tropical, de coloristas y gigantes flores en el suelo, rematada por un conceptual neón fucsia que indica BBFW was here!

Elena Galera, Antonella Ruccozzo, Rosa Clará, Núria Cunillera y Daniella Semaan

Algunos creadores se toman un respiro y cambian de decorado, caso de Rosa Clará que llevó su colección al Hospital de Sant Pau para deleite de prensa y compradores extranjeros. Todos juntos, eran como la ONU de la costura nupcial. Muchísimo italiano, mucho inglés, bastante francés, suficiente alemán, y una notable Torre de Babel compitiendo con los edificios de Lluís Domènech i Montaner, sobre todo a la hora del lunch de Nando Jubany en el patio central, cuyo colofón fue un after party en los bajos del edificio, con discoteca incluida.

Rosa Clará, Ignacio de Ros, María del Mar Raventós

Antes de la fiesta hubo el pase de la diseñadora catalana, cuyos 24 años de experiencia le proporcionan un reconocimiento universal. Fue la encargada de recibir a sus ilustres invitados, entre ellos a sus amigos, los marqueses de Griñón, siempre en ese punto que te asegura que si ellos están allí es porque el prestigio está incluido: si no, ellos lo aportan con su presencia. Siempre amables, me contaron las propiedades del aceite corporal que van a lanzar, “un serum”, nos clara Carlos Falcó, mientras que Esther Doña nos muestra sus maravillosas propiedades sobre su piel. Veo con Águeda López, esposa de Luís Fonsi, imágenes de sus hijos, que son una dulzura. Linda Morselli cuenta su amor por Fernando Alonso, y Pol Espargaró, demasiado informal para la ocasión, exhibir el suyo por su novia, la tan espectacularmente bella como discreta Carlota Bertrán. En primera fila también Manuel Outumuro, artífice de toda la imagen gráfica de Rosa Clará desde su objetivo mágico.

Punto y aparte para las Wags del momento: Elena Galera, pareja de Sergi Busquets, en su cuarto mes de embarazo; Núria Cunillera, esposa de Xavi Hernández; Antonella Roccuzzo de Messi, perfecta  tras dar a luz a su tercer hijo: y la siempre espectacular Daniella Semaan, eterna novia de Cesc Fábregas, explosiva en su línea Kardashian, de apretado leggin y jersey rojo bajo colorista bomber. Una especial ilusión volver a ver a María del Mar Raventós, presidenta de Codorniu, con su esposo, Ignacio de Ros, uno de los matrimonio más encantadores de la sociedad catalana, ella con un elegante vestido abrigo en tono cava, como tenía que ser. Metidos en el caldo catalán, ellos no sólo solera y prestigio de una marca familiar, sino las burbujas que añaden esa tremenda tentación que nos seduce visualmente primero y nos alegra el momento después.

Carlos Falcó y Esther Doña, marqueses de Griñón

Con ellos, y unas setecientas personas más, vimos el desfile, una nueva muestra del talento de Rosa Clará, siempre atenta al aire del tiempo. Su colección obedece a una de las principales premisas de las clientes de hoy, la vuelta al romanticismo, algo en lo que ella se siente especialmente feliz. En un tiempo en que las novias se debaten entre el prêt-à-porter de ocasión, el prêt-à-coucher de necesidad. y el prêt-à.baiser, de provocativo reclamo, Rosa Clara lanza su prêt-à-rever, porque sitúa a sus novias listas para soñar. Sus líneas siempre femeninas y limpias, tiene su principal intención en los tejidos delicados y fluido, los más inspirados para ese momento romántico que todas sueñan. No hay provocación, sino elegancia en escotes y espaldas que magnifica la epidermis, ajusta los cuerpos y deja que sea el volumen de las faldas el que convierta a las esposadas en princesas de un cuento para que ese vestido que lucen ese día se convierta en pauta de estilo para su fondo de armario.

Un momento del desfile de novia de Rosa Clará, abril 2018

Los encajes caen desde la cintura, salen como cintas etéreas que flotan sobre patrones que disponen medidas para todo tipo de ideas. Hay siluetas para esas novias que prefieren un estilo retro a su vestido especial, y también para esas otras que basan su desfile principesco en cuerpos ajustados, espaldas descubiertas y tules de ilusión escapados de moños bajos o pequeñas diademas. Nos sorprendió la colección de pendientes diseñados por y para esta colección por Majorica, en la que además de perlas hay elementos corporales de longitud considerable y que a veces parecen confundirse con el escote. Rosa ha estado muy feliz completando esos diseños “solo para ella”, que han ocasionado algún pequeño problema porque muchas de las chicas no tenían agujeros en las orejas, así que un duplicado de la colección tuvo que repetirse utilizando clips para el cierre perfecto.
Fue una marea de encajes, chantillys, valenciennes, micro guipures y cintas de terciopelo. Todo un perfecto surtido para una nueva colección que materializa un sueño que Rosa Clará diseña, que es para todos, aunque ella sólo piensa en la novia, sólo para sus ojos. Y para que el novio vea con los suyos a la novia más bella del mundo, a la que parecen haber vestido prêt-à-rever.

Para una breve temporada de diez días se ha instalado en el Teatro Tívoli de Barcelona el inefable e infalible Juan Tamariz, de profesión mago como imagino que todos ustedes saben. A simple vista nadie lo diría, parece un señor normal y corriente, de tintes bohemios, eso sí, que de repente ha pillado prestado un sombrero de copa de terciopelo tornasol morado y una funda de violín y se ha subido al escenario. Pero no esperen concierto musical, aunque su arte despierte y agudice los sentidos. No hay violín, en su lugar hay barajas de cartas, útiles de trabajo del entrañable personaje que va más allá del artista.
Tamariz titula su espectáculo “Magia potagia y aún más”, aunque yo prefiero el de “tachán” cacofonía con la que finalizaba cualquiera de sus encantamientos. No está solo en escena porque le acompañan tres magos más, a los que define y presta espacio en tan mínimo espacio de tiempo que uno llega a creer que son amigos que pasaban por allí y les ha pedido que suban al escenario, y los entretiene poco porque no quiere abusar. Eso podría suceder con dos de ellos, Manu Vera, procedente de la Escuela de Magia de  Madrid, que dirige Ana, la hija deTamariz, y el argentino Alan, cuyo único  (y breve) número añade un gramo más de locura al espectáculo. Con el tercero invitado no es lo mismo porque se trata de la bella colombiana Consuelo Lorgia, casualmente la esposa del mago (los dos en la foto de portada), a cuyo cargo corresponden las aportaciones mentalistas que más sorprenden al público. Lorgia pertenece a una familia de magos colombianos de largo recorrido en su país, donde su apellido es ya toda una garantía.

Una audiencia abducida ya de entrada en ese caudal de surrealistas y encadenados monólogos que cual Groucho Marx prodiga Tamariz -que podría ser el abuelito cachondo de Harry Potter si a éste no le hubieran seducido las oscuras perversiones-, durante las dos partes del show. Pero las habilidades de los tres también devoran los sentidos. El primero, Vera, con un sencillo número de pañuelos con vida propia y con otro, que abre la segunda parte, donde la sensibilidad de sus sombras chinescas devuelve al público la capacidad de sentir las emociones como el recuerdo de cualquier primera vez. En cuanto al segundo, Alan, su aportación es tan mínima que se queda uno con las ganas de volver a verlo: dado que el espectáculo no tiene estructura previa y cambia según el día, es más que probable que repitamos la experiencia para ver si tenemos más suerte y le pillamos algún número más.

Es una delicia contemplar como la personalidad de Tamariz ha creado una personal escuela de aceptación. Lejos de grandes aparatos, magnificencias deslumbrantes, efectos especiales, el amigo, que si no lo es se convierte en insustituible al finalizar el show, juega con sentimientos de bolsillo. Como explica él mismo hay historias (escribir trucos a estas alturas se me pone difícil) de pequeño recorrido y sorpresa final, habilidades donde las manos corren más deprisa que la vista y las barajas se desparraman por los suelos con la misma facilidad que la sensibilidad por los senderos del alma. La grandeza de lo íntimo, la pureza de unos juegos complicados, de enervante resolución (cuando erróneamente tratas de resolverlos), los alterna Tamariz con algunos de participación masiva. Señalemos el que preside (por su nutrida colaboración) el de las cartas huidizas a los sones de la banda musical de “Siete novias para siete hermanos”, donde, como en el filme, siete parejas bailan uno de los números mientras las cartas elegidas por unas y otros van intercambiándose sin que, aparentemente, nadie las toque ni un momento.

Aunque para ovación el complejo juego con dos barajas que, tras jugar con ellas en colaboración con dos ayudantes voluntarios, se reconvierten en cartas gemelas apareciendo unas y otras de igual palo y numeración: un juego de creación propia que a buen seguro creará adeptos si no lo ha hecho ya. Cuando uno sale del teatro lo hace con una sonrisa en los labios, lamenta no haber compartido, más de cerca, cualquiera de los números con el amigo. Y empieza a recordar lo que acaba de ver como el más feliz de los sueños, que la magia es, simplemente, un juego al servicio de las emociones. Y sin ellas es imposible, e inútil, vivir.

Tita está en Andorra, no sé cuanto tiempo lleva ni cuanto más va  estar. Tampoco se si esto que escribo va a ayudarle a computar su estancia en el exquisito país. Pero Tita está allí, en un iglú. “No he estado nunca en ningún iglú pero es el más bonito que he visto nunca”, declaró definitiva envuelta en pieles, de arriba abajo en el hall de hotel Iglú, situado en la cota 2.500 de la estación de esquí Grau Roig, en el Pas De La Casa de Grandvalira.  Rodeada de invitados Vips, más la presencia de Sharon Corrs, bellísima violinista del grupo The Corrs, la venus en pieles declaró inaugurada una peculiar exposición. Siete obras del fondo de la colección Carmen Thyssen de Andorra, vinculadas al agua líquida o sólida, hilo conductor de la muestra,  “Plasticime liquide- art efimere on ice”. Son reproducciones introducidas en témpanos de hielo seleccionadas por el comisario de la muestra, su sobrino Guilermo Cervera  -que podrán disfrutarse en los mismos horarios que  las pistas de esquí, y también se podrá acceder con remontes y forfait de paseante-. y que conforman esta exposición del museo Tyssen on ice efímero que se deshará el 31 de marzo, o con los primeros calores, devolviendo a la nada a sus autores, Claude Monet, Paul Gauguin, Nicholas Alden, Vincent van Gogh, Nesbitt Lowell, Juan Gris y Mercedes Lasarte.

Carmen Thyssen y Sharon Corrs, en ANDORRA

El cocktail ofrecido por el Hotel se ha rematado con un espléndido postre: el pastel iglú de Christian Escribá. Una imponente estructura en blanco y negro, de 4 pisos y 1,20 metros de altura, ha sido el soporte para las impresiones en chocolate de las obras expuesta. También se sirvieron pastelitos en forma de iglú de chocolate blanco y con una cúpula de mousse de vainilla y un corazón interior de frambuesa.

Y si esta noticia les ha dejado helados, la siguiere les dejará congelados. Según leo en La Otra Crónica y el portal Vanitatis, a la ex tenista Arancha Sánchez Vicario la ha dejado su marido, Josep Santacana,  tras diez años de matrimonio. Al parecer se ha ido de casa, se ha llevado todo, trofeos incluidos, ha saneado las cuentas (a su favor, claro) de los bancos y le va a pedir hasta el divorcio y la custodia de los dos hijos de la pareja, Arantxa y Leo, de 9 y 7 años de edad. Mala suerte ha tenido en el amor la estrella de las pistas, donde triunfó, a base de muchísimos sacrificios, pero tuvo una vida personal decepcionante. tras un matrimonio breve con el periodista Joan Vehils (que tampoco acaba de rehacer su vida pues parece que también ha tarifado con su segunda pareja, la televisiva Helena García Melero), se casó con Josep Santacana, frente a la oposición familiar. Por amor (al menos el de ella), Arancha rompió con la familia, a la que acuso de todo lo imaginable, incluso hasta instó a sus padres para se fueran de casa, aunque se retractó. Hay un lío de dineros varios, desde una deuda de 1,7 millones de euros por impago de impuestos, hasta una deuda con el banco de Luxemburgo, de 7,5 millones de euros por un aval no satisfecho con el que saldaron otras cuentas, una compleja historia donde interviene un banco catalán y unos fondos que alguien hizo desaparecer. Arancha se encuentra sola, viviendo en Miami de su sueldo como directora y profesora de tenis en una selecta escuela y de sus intervenciones como comentarista del deporte que la encumbró.

Josep Santacana pide el divorcio de Arancha Sánchez Vicario se va de casa con todo

Toda esta situación ha sorprendido a todos, y ahora todos los dardos, incluso los más íntimos a la pareja, señalan a Santacana como presunto inductor de todo este embrollo, y dan la razón a quienes desaconsejaban a Arancha que no uniera su vida a un hombre si oficio ni beneficio, cuya única actividad profesional reconocible le unía a un subastador de terminó sus días suicidándose. Sin hacer caso a nadie, Arancha puso su vida y su dinero en sus manos y ahora está vacía en todos los conceptos. Hace un par de meses, la ex campeona, ajena a todo, atendía al teléfono y agradecía las felicitaciones por su cumpleaños (19 de diciembre), mientras Santacana realizaba algunas gestiones personales en Barcelona. Ahora ni uno ni la otra responden, con lo que confirmar el notición es ardua tarea, en cierto punto preocupante, pues Santacana dicen que alega, al pedir la custodia de los hijos, que Arancha no está capacitada psicológicamente, para cuidar de ellos. Todo esto en un supuesto que deberá ser aclarado cuando se tengan las versiones de los interesados o de sus abogados.

 

 

 

 

 

Danielle Herrington es la tercera modelo afroamericana que está en la portada del “Sports Illustrated Swinsuit 2018″ en los 54 años de historia de la popular publicación de trajes de baño. Antes que ella ocuparon esta posición la también modelo y ahora popular presentadora televisiva Tyra Banks, en 1987, y la estrella Beyoncé en el 2005. Algunas de las chicas que han aparecido en sus portadas, como Kate Hupton, Heidi Klum, Kathy Ireland o Christie Brinkley han hecho carreras brillantes en el cine, la televisión o en los negocios.

Portada del “Sports Illustrated Swinsuits 2018” con Danielle Herrington

El reportaje lo ha fotografiado Ben Watts en Harbour Island, Bahamas, uno de los escenarios más utilizados para este tipo de trabajos pues sus paisajes y playas de arena rosada han aparecido hasta en 21 artículos.  La joven tiene 24 años y nació en Compton, una ciudad al sur de Los Ángeles, donde a los ocho años ya manifestó a su familia su deseo de ser modelo. Hizo su primer trabajo a los trece pero no lo profesionalizó hasta los 21, especializándose en ropa de baño a través de un reportaje realizado en las islas Fiji y que marcó su debut como modelo especializada en este tipo de prendas. Realizó un editorial para la revista GQ, fichó para Victoria’s Secret y fue nominada junto con Chrissy Tiegen para ser Rookie of the year, la más joven promesa del mundo de la moda. Al mismo tiempo empezó una vertiginosa carrera a través de las redes, donde es una estrella con millones de visitas. Quienes han trabajado con Danielle insisten en que es una chica muy tímida, y muy tenaz, que se entrega con gran entusiasmo al trabajo. Su trabajo para Sports Illustrated Swinsuit empezó cuando fue invitada a realizar unas fotos de prueba para un reportaje virtual en estudio. Allí Danielle coincidió con la estrella Tyra Banks y la conexión entre ambas fue inmediata. Esa corriente de amistad pudo tener su importancia en el trato de la recién llegada con la empresa, pues al final alcanzó el honor de ocupar la primera página de la revista. Un camino, el de la joven, que empieza hoy, fecha en que sale a la venta la publicación. Danielle ha agradecido a todos los que han confiado en ella, confiesa que se siente emocionada, feliz y excitada.

Danielle Herrington se suma de este modo a la lista de mujeres negras que desde 1967 se están imponiendo en el mundo de la moda en todos sus campos. En ese año Naomi Sims fue la primera modelo negra americana que ocupó la portada de  Fashion of The Times, suplemento de moda del New York Times. Dos años más tarde, y bajo el titular “Modelos negras asumen el centro”, estaba en la portada de Life. En esa época empezó a hacerse un nombre en las pasarelas Beverly Johnson, que también presidió el Vogue americano. En la versión británica de esta revista fue Donyale Luna, pero quien marcó tendencia fue la jamaicana  Grace Jones rompiendo todos los convencionalismos gracias a su aspecto andrógino, triunfando no sólo en pasarelas y revistas, sino también en música y cine.

La belleza de Somali Iman Abdulmajid la llevó a ser musa de Yves Saint-Laurent, rodó algunas películas y se casó con David Bowie, con quien se casó y tuvo una hija. Con todo, ninguna ha superado a Naomi Campbell una de estrellas de las ochenta que sigue en primera línea.   Tyra BanksAlek Wek y Chanel Iman fueron estrellas para Victoria’s Secret, y la primera de las tres presentó en televisión un concurso de talentos para ser modelos en el que se han basado otros muchos otros. Para terminar señalemos que People eligió en el 2014 a la actriz Lupita Nyong’o como la mujer más bella del mundo creando un nuevo estilo de belleza y estilo realmente impresionante.

Me van a perdonar que, de nuevo, les hable de cosas mías. Pero es que esta vez incluye vanidad, porque les voy a contar que me han dado un premio: les haré partícipes de la fiesta, el almuerzo y lo demás, pero no puedo obviar que me llevé un premio a casa. Más que nada por si no lo refleja nadie y el patrocinador siente que se ha equivocado al darme la pluma de oro, que era el deseado objeto de deseo que rápidamente saqué del estuche y coloqué en el bolsillo interior de la chaqueta, por si las moscas.

Santiago Soteras y Eva H, cargolina d’or de la 34 Setmana del Cargol

El galardón está incluido en una fiesta que anualmente celebran en el restaurante Can Soteras  (Passeig de Sant Joan, 97-99, Barcelona), para festejar la inauguración de la Temporada del caracol, que este año cumple su edición número 34. Alrededor del curioso alimento (curioso no compromete a nada), organizan un menú en el que se consumen hasta cien kilos guisados de distintos modos: este año los sirvieron a la pimienta, al all i olí,  y dos especialidades con recetas secretas, los Diagonal y los Collonuts, seguidos de un arroz cn caracoles, naturalmente. Previamente se sirve un compuestísimo aperitivo y cierra un pastel sabrosón sin sombra de molusco.

Mireia Canalda, reina del cargol 2018 y su rey consorte, Felipe López

Antes de pasar al almuerzo se entregan unos premios que este año han recaído en populares y/o seres queridos, una corte que ha presidido la reina Mireia Canalda, que vino acompañada por el su rey consorte, Felipe López, conformando la pareja más sexy del invierno. Disfrutaron sólo de medio menú, porque tuviera que ir al cole a recoger a sus peques, Inés y Nuno, unos maravillosos truenos. Mireia colabora en el televisivo (y exitoso) “Arucitys”, del genial Alfonso Arús en 8TV la tele del grupo Godó.

El músico Pau Donés, premio por su carrera musical, en plena marcha

Miquel Fernández, que tiene todos los puntos para ganar “Tu cara me suena”, carbol premiado

Eva H fue la cargolina d’or y el doctor Pere Gascón, implicado en la investigación de la lucha contra el cáncer, fue confiare  d’honor, como lo fue, en la vertiente musical, a Pau Donés, todo un placer verlo, escucharle y sentirle con unas ganas tremendas de todo, es fabuloso este Pau que puede con todo.  En la categoría artística se premió a una actriz clásica y estupenda, Mercé Montalà, que llevó sorpresa incluida, porque en categoría masculina se llevó el caracol de oro, Miquel Fernández, casado con Irene Montalà, hija de Mercé. Llegaron en familia, aunque los Fernández, en buena lógica, opinaron que el multitudinario evento (éramos más de cien comensales), no era lo más ideal para su pequeño y enrrolladísimo hijo, Nico, así que el peque y su mamá se fueron a almorzar a casa. Miquel Fernández es, por ahora, el candidato a  erigirse en campeón del televisivo “Tu cara me suena” (Antena 3 tv), donde sus trabajos de imitación le han llevado a encabezar la clasificación a falta de dos semanas de que acabe el popularísimo concurso que presenta el divertido (y eficaz) Manel Fuentes.

Quim Masferrer, ·El foraster”, cargol premiado, con el monologuista Tony Moog

Me hizo feliz que dos de mis serie televisivas favoritas estuvieran presentes en estos premios. Por un lado, Quim Masferrer, conductor de un ideal “El foraster” (TV3)  programa en el que se ha inspirado otro de Jesús Calleja pero sin el carisma, oportunidad, proximidad y cariño que dota Masferrer a sus encuentros con gentes de unos fantásticos pueblos de Cataluña, que nos descubre semana a semana, en unos documentos de los que soy descaradamente fan. Como también lo fui de “Merlí”, tres temporadas con las aventuras, que lo eran, de un profesor de Filosofía (inconmensurable Francesc Orella), y sus “peripatéticos”, alumnos un trabajo que me hizo emocionar hasta el llanto y comprender que la vida, con estas historias, te hacen recuperar la fe en la televisión, un medio acostumbrado a mostrar basurillas. Fue todo tan perfecto que, de vez en cuando, la reviso en TV3 a la carta: prueben y se harán adictos. Además, doy fe que a los actores jóvenes, que son una pasada, se les entiende hasta cuando hablan en susurro, cosa que no pasa en ninguna otra serie: hasta el pequeño León Martínez, en sus doce años, más o menos, era un prodigio. Como eran muchos en el reparto, acudieron al almuerzo sólo dos de sus protagonistas, Adrian Grösser y Elisabeth Casanovas, que reconozco son igual de fantásticos que en la serie. Les acompañaba Oriol Vila, que con Raquel Salvador, también recogieron premio por “Nico & Sunset”.

No quiero olvidar a nadie, así que escribo que fueron elegidos nuevos confrares el  periodista Pere Ferreres Salvador; el jugados del RCD Espanyol Marc Roca: el cocinero David Andrés Morera; los número 1 del ranking WPT Fernando Belasteguín y Pablo Lima; el director de la sala Apolo, Albert Guijarro; el presidente de la Confraria de la Vinyala, Josep Manel Vivancos; el confiare mayor de la misma, Francesc Puertas Vidal; y la cantante Tori Sparks.

Adrian Grösser, Oriol Vila y Elisabeth Casanovas, tres cargols premiados hoy

Al final me tocó a mi recibir la pluma de oro, el 13er. premio Juan Poch Soler, todo un maestro de la información urbana, cuando Barcelona era una urbe soberana no ahora, que es una descomposición de vanidades y luchas fratricidas que nos va a llevar al desastre. Y me viene a la cabeza el Espriu que más me gusta “Assaig de càntic en el temple”, pero vamos a dejarlo ahí. Poch era un señor, gracias al cual hace un montón de años me propuso (y concedieron), el premio Pantera de la prensa (que otorgaba El Arca de Noé),  que supuso un notable empujón y reconocimiento. Siempre hay alguien que te observa y consigue que otros se fijen en ti. Como en esta ocasión lo ha hecho Cristina Cubero impagable RRPP que me propuso (todo se sabe, Cris) para que Santiago Soteras me concediera esta pluma con las que en absoluto firmaré el finiquito a mi vida profesional, sino lo haré en nuevas aventuras a través de las redes porque los contratos siempre con pluma, dan mayor dignidad. Para todos dos palabras: Muchísimas gracias.

No he podido evitar la vanidad, así que, por si no venla foto en ninguna otra parte, doy fé del premio

Para completar la felicidad tocó el nieto de Peret, David Pubill, y cantó y bailó la impagable Maruja Garrido. Puedo pedir algo más??

 

 

 

Empiezo bien, es decir mal, muy mal. Primero coloco una coma en un título que le robo al director Antonio Drove, de su película sin coma. Pero sí, nosotros, que fuimos tan felices, estábamos juntos de nuevo. Gentes de una Barcelona de ayer  y que hoy, cual novia cadáver exquisito (título original de “Las crueles”, de Aranda), se arrastra entre la espuma (vacua, inocua, absurda, desorientada, nacida para nada), y la misma nada. Personas que en los ochenta y noventa combatíamos lo  que nos servían desde un paisaje del que, sin escaparnos del todo, nos íbamos alejando. Hoy este nuestro pequeño país que el sol apenas aprecia cuando se acuesta (canta el sublime Llach), trata de cortar vínculos con el mundo, precisamente cuando en este momento está mucho peor que el atroz absurdo del que habíamos huido.

Inma Sanchís en la fiesta de Núria Garcés en La Donzella de la Costa

Y puesto que he empezado hablando de cine, y para seguir también en el absurdo de la censura hasta tratábamos de ser libre y originales hasta en los títulos de las películas, aunque “Tocar el piano mata” (de Jaime Camino), tuvo que ser “Mi profesora particular”, donde Serrat tocaba el instrumento y enamoraba a una cuarentona de muy buen ver, aunque la madre de ésta también quería ejercer el derecho a tocar alguna tecla. Tema escabrosillo, sí, pero el título no debía reflejarlo. Tiempo hipócrita imposible para una ciudad como la nuestra con todo abanico de posibilidades libres de juicio, pre y per.

Pilar Pasamontes en la fiesta de La Donzella de la Costa

Pero allí estábamos nosotros, los felices, supervivientes de un tiempo y, entonces sí, un país con una identidad por la que valía la pena luchar. Dónde estamos hoy? pues en La Donzella de la Costa (Passeig Marítim, 08911 Badalona, Barcelona), convocados por la RRPP Núria Garcés, una agitadora cultural de primera línea. Entre la melancolía y el recuerdo, la inconformidad adiestrada, pero no domada, y la esperanza que todo debe cambiar para que nada se mantenga como está, y perdone usted señor Lampedusa. Era jueves, llovía, en algunos lugares nevaba, el termómetro por los suelos, había fútbol (el Barça!!) en la tele y era fuera de la ciudad. Pero no importó nada, La audiencia respondió, faltaba más, que no era cuestión ahora de abandonar una lucha (esta vez quizá simbólica, de resistencia emocional) que nos pilla con algún kilo de más, canas y poco más: el resto, cerebros, ganas y ansias, intactas.

Mireia Ros en la fiesta de La donzella de la costa en Badalona

Este reencuentro, cual Academia de Operación Triunfo no tenia misión alguna, es decir sí. Por un lado está el trabajo de Garcés de potenciar la entidad gastronómica del lugar propiedad de Marc y Andrea Fonolla, que ya va siendo reconocida por una clientela que les sigue, generación tras generación desde 1928.  Ideal para verano, tiene en su remodelado interior un agradable y polivalente espacio que esa especial noche del jueves cambió su escenografía de mesas y sillas por una desnuda pista de baile. Tocaron miembros con tanto pedigrí como los Brighton 64 (dos de los cuales son los hermanos de Ariadna Gil, componentes del grupo Matamala, como su otro apellido); el polivante y especial Frank Mercader; y actuó de DJ el productor musical Alfredo de Jesús.

Toni Riera, el fotógrafo por excelencia, en la fiesta de la felicidad

Por otro lado había ese encuentro servido desde puntos distantes pero con la misma ideología: la cultura por encima de todas las cosas, y la vida alrededor, por dentro y por fuera. Gentes creativas, estupendas, que sabías de ellos por referencias o algunos porque eran amigos tuyos. Personas que, sin querer ser personajes, conformaron un puzzle social tan atractivo y estimulante que se convirtieron en motor de una Barcelona que estalló de puro placer. Y que no tuvieron sucesores ideológicos pues los que vinieron detrás se empeñaron en dominar un sólo poder, el político, con el que satisfacer sus vanidades. Las gentes que fuimos felices vivíamos en libertad creativa, con una vida utópica fuera de presupuestos: cuantas cosas se habrán hecho en esos tiempos pasados y quedaron sin cobrar? cuantas esperanzas se perdieron en empeños y sueños de proyectos que terminaron en nada a pesar de todo? Tras la explosión, una burbuja de bomba H, llegó la nada. Y de ahí las peleas por los escaños y las poltronas, por dominar presupuestos y comisiones, ese afán de asegurarse una jubilación con el bolsillo bien cubierto. Fueron, nuestros sucesores, mucho más listos que nosotros: todos tendrán una vejez, económicamente hablando, mejor que la nuestra. Pero seguro que no habrán sido ni la mitad de felices que fuimos (somos) nosotros.

Sandra Araquistain y Núria Garcés, dos de las más rompedoras RRPP de Barcelona

Por eso en La Donzella no había politicos, sino seres humanos satisfechos por  el deber cumplido, fruto de la convergencia de sus inquietudes y la necesidad emocional de una ciudad en su momento. Y fue un placer ver entre muchos otros,  a fotógrafos como María Espeus o Toni Riera; grafistas como Peret o Sonsoles Llorens; colegas de prensa como Inma Sanchis o Carlos Núñez; psiquiatras como Josep Maria Fábregas; productores discográficos como Joan Rosselló o David Rubira; actrices como Mireia Ros; RRPP como Esther Gallén, Sandra Ariquistain o Anna Miquel; empresarias como Gemma Torelló; cocineros como Pedro Monge; señoras de la moda como Pilar Pasamontes, por siempre Miss Efectos Especiales; radiofonistas como Fernando del Collado; mánagers como Françesc Parellada; promotores como Anna Mas o Eduardo Moller; arquitectos como Pere Armadas, Xefo Guasch o Joan Madorell. Y así hasta completar un largo, múltiple, libre y grande etcétera que acudirá a llamadas como estas o para degustar la cocina de la casa, de la que se sirvió una generosa muestra esa noche donde estábamos nosotros, aquello que fuimos tan felices. Y lo seguimos siendo (o tratamos de).

 

Anoche hubo fiesta en el Mnac: el veterano Mundo Deportivo celebraba la entrega de sus tradicionales premios que este año cumplía su edición número 70. Un evento concreto, conciso, tan breve como ágil, porque se había decidido que a las once treinta habría terminado todo. Y así fue. A esa hora ya se había descubierto el enigma y Garbiñe Muguruza y Rafa Nadal eran coronados reyes de la fiesta, del partido y de todo: dueños de las pistas y de los corazones, pues ambos son, además, entrañables.

Cena en horario europeo,escenario grecorromano que cambiaba gracias al complejo mundo digital que nos domina, y una presentación que unió la belleza de Elisenda Camps, (Lauren Hutton en joven), al ingenio de Santi Millán, a quien deberían lloverle los contactos (también) para este tipo de trabajos porque es ameno, creativo, ágil improvisador de traducciones imposibles, y resolutivo al mil por mil. Me apunto a cualquier gala con él al mando porque sé que el tiempo volará.

Lorenzo y Giovanna Quinn, en la gala 70 de Mundo Deportivo

Correcto el catering de Vilaplana, perfectos los servicios (seguridad, organización, azafatas), así como el timing. Y ahora la pregunta del millón: tiene que haber siempre uno o más políticos que te suelten la charleta? Pues estamos apañados, máxime si se empeñen en tener su parcela todos los partidos ávidos en gobernarnos (cuanto interés, pardiez!). Con el añadido que leen lo que les escriben otros porque es imposible que sepan tanto de todo, a tenor del rigor que imprimen a sus textos, que siempre nos remite al rigor mortis (de aburrimiento y pérdida de tiempo). En la noche de ayer lo resolvieron con la alcaldesa, Ada Colau, que apuntó lo del deporte y la mujer (temía yo aquí que se llenase el Salón Oval con una marea de abanicos reivindicativos, estilo Goya, pero no), y Enric Millo, delegado del gobierno en Cataluña, que se excedió un pelo: de haber funcionado el sistema de aviso musical que se aplica en los agradecimientos de los premios, le hubiera caído una sinfonía. Pero bueno, fue soportable.

Ona Carbonell, la más bella de la gala 70 de Mundo Deportivo

A los dos premios mayores se unió todo un surtido de consolaciones, de notable importancia. Y aquí otro interrogante: es preciso que sesudos caballeros, en representación de los patrocinadores pisen el palco escénico para entregar el galardón? Tanto para la prensa gráfica como para el lector es mucho más gratificante una bella imagen popular posando al lado del premiado que la de señor importante pero desconocido para el gran público: además hay mayor posibilidad de publicación y difusión.

Al respecto, y abusando de la confianza, les pondré un ejemplo. Uno de los 13 premios concedidos fue para Lydia Valentín, campeona del Mundo y de Europa en el 2017 en halterofilia, que se llevó el trofeo a la mejor deportista internacional patrocinado por El Corte Inglés. Y para entregárselo subió a la palestra (hablado de deportes la cita no está fuera de lugar), Jordi Romañach, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del centro comercial por excelencia, un señor estupendo, de buen porte y mejor estar, impecable para una foto… que con Lorenzo Quinn en su lugar hubiera tenido mayor difusión. Todo es cuestión de popularidad y seguidores en las redes, nada más (y espero que mi buen amigo no se moleste, que no lo hará porque es inteligente y no está para estas bobadas). Los Quinn acaban de regresar de la India, un tour familiar que han cerrado en Londres donde el escultor presentó exposición en Harrod’s, un viaje con el que la esposa y madre de familia, Giovanna (impresionante en tutto Cavalli oro) logró una audiencia millonaria en las redes.  Aunque en eso de los oros también tuvo su match point la bella Cristina Cubero, vestida por Pilar Oporto, la más espectacular RRPP que comandaba los caminos de la gala.

La magia de Elena Barraquer en la gala 70 de Mundo Deportivo

Caso de ser premiado un caballero hubiera podido entregarlo Gisela, bellísima en su vestido de Jordi Dalmau, que triunfa en el Apolo con el musical “Rouge”, o Elsa Anka en negro tuxedo. Ya que estamos entre deportistas, la más bella de la fiesta, Ona Carbonell, toda en rojo de Antonio Miró, de pies a cabeza. O para dar un toque solidario, la mágica Elena Barraquer, vestida por Alaïa, a quien todos felicitaban por los logros de su fundación.

En estas noches de premios, librarlos deberían ser función de quienes los otorgan, o sea que fue perfecto que Carlos Godó, consejero del grupo, entregase el trofeo Mundo Deportivo a la Liga Genuine de fútbol, por su ejemplo de integración y por romper barreras en los terrenos de juego, donde participan equipos con personas con discapacidad intelectual. Y que fue el más aplaudido de la noche. O que el gran jefe Javier Godó apareciese al lado de Muguruza y Nadal, siempre escoltado por Colau y Millo, eso sí. Echamos en falta que Santi Nolla, director el rotativo deportivo por excelencia, no entregase ninguno, pero alabamos que su locución, a modo de saludo, fuera breve, precisa, concreta y perfecta.

Gisela aprovechó el día de descanso de “Rouge” para asistir a la gala 70 de Mundo Deportivo

Una gala impecable, con momentos entrañables, como el Fair Play Especial Seat, que premió a la plantilla del Athletic por raparse la cabeza en solidaridad a su compañero Yeray Álvarez cuando se le declaró el cáncer. O el extraordinario Repsol El Corte Inglés a Gary Lineker por su eterna corrección en el campo que le llevó a ser referencia mundial. El futbolista británico sucumbió tras la cena al acoso y derribo de veteranas de los medios como Olga Viza, Pilar Calvo o Isabel Bosch. Y también cuando se entregó el trofeo Danone a la mejor formación  al desaparecido Josep Manel Casanova, todo un referente  y una figura indispensable en la cantera del Espanyol, y que recibió su hijo, Carles.

Una gala con la que no pudo la lluvia, y que, para cerrar el círculo de perfección, hasta había una larga fila de taxis esperando a buena parte de los invitados, bueno, a los que se acercaron sin coche propio: excelente sabor final.

 

La sordera postlocutiva es la pérdida auditiva que aparece cuando ya existe lenguaje.

Soy el primogénito de la menor de cuatro hermanas, de las que la mayor engendró tres hermosas mujeres, mis primas, la primera de las cuales tiene sordera postlocutiva, algo que yo recuerdo desde que tengo uso de razón. A sus ochenta y pico de años mantiene belleza, dignidad, motricidad y esos sonidos que emite al hablar y que llamaban mi atención desde muy pequeño. Verla (oirla, escucharla) diferente acrecentó mi interés por ella y me sentí muy cercano: de hecho creo que a pesar de la diferencia de edad era la persona con la que mejor comunicaba. Aprendí a vocalizar,  sin saber siquiera que era eso, para que leyera mejor mis labios, y memoricé con agilidad infantil algunas palabras en el lenguaje de los signos.

Con el paso del tiempo fui perdiendo el contacto familiar sin mediar razón. Son  esos cambios de hábitos que te alejan de unos círculos y costumbres para colocarte en otros, concéntricos a pesar de todo, donde la familia es un ente que se va alejando, y siempre con un recurso (pretexto) para no recurrir a ella.

Portada del libro de Marimén Ayuso

Con el paso del tiempo mi prima, María del Carmen, se enamoró y se casó con un joven, Ladislao, con su  misma discapacidad ocasionada también por una meningitis. Tuvieron una hija, Marimén Ayuso, y se instalaron en Frankfurt. La pequeña creció en un laberinto (creativo, complicado, curioso, educativo) que se desenvolvía entre los signos de su casa, el idioma de sus familiares españoles, el alemán de sus compañeros de colegio y los signos de los amigos de sus padres, distintos a los españoles.

Tal vez como venganza a esa locura lingüística a Marimén le dio por los idiomas: en su juventud llegó a hablar nueve. Hizo el Bachillerato en el Colegio Alemán de Barcelona y estudió Filología Anglo-Germánica en la Universidad. Se hizo traductora políglota (castellano, catalán, alemán, inglés, francés) y se apasionó por la literatura. Se formó en la Escuela de Escritura del Ateneu en Barcelona, es miembro del grupo Bojador del Club de Lectura Layetano, formado por seis escritores, que ha publicado su primer libro de relatos, la trilogía “Tabúes / Fobias / Filias”, bajo el concepto  “Mejor no te cuento” (Sólo para adultos).

Con su primer marido tuvo a sus dos hijos, Lluís y Alexandra que, para no romper la tradición, han estudiado en un colegio suizo. Con ellos habla en alemán, con su segunda pareja, Enric, en catalán (que estudió en la Universidad), y con su madre (y vecina), en castellano y con las manos.   Asegura que las visitas salen mareados de su casa.

Dice Marimén que “crecer con unos padres sordos y percibir que nos comunicábamos con un idioma diferente al resto me supuso la necesidad de plasmarlo sobre papel. Necesito de las palabras para vivir. Leerlas, escribirlas y sentirlas”. Tardó seis años en escribir su primera novela, “La palabra en la Mano”, porque “me di cuenta de que la trama inicial (principalmente amorosa) no era sobre lo que yo quería escribir. Así que me deshice de esos tres años y empecé de nuevo. La sordera era lo que tenía dentro de mí y lo que necesitaba dar a conocer”.

Marimén Ayuso y su hijo, Lluís Ferrer, que cantó en la presentación del libro de la escritora

 

La novela cuenta la historia de Lucía, una madre soltera hija adoptada de un matrimonio burgués, que pierde el oído cuando parece que va a estabilizar su vida. Sus reacciones, inconformidad, rechazo, rebeldía, violencia y odio frente a la discapacidad, van a convertirla en un monstruo, especialmente cuando se orilla la idea de que Sara, la hija de Lucía y con una prometedora carrera como cantante, puede heredar la sordera. Una historia donde no hay tregua para las emociones, ni espacio para otra cosa que no sean las sensaciones de la protagonista, en las que reconocemos algunas de la propia escritora, por otra parte algo absolutamente normal en una primera novela. Herencias (o no), repulsas existenciales, miedos, ternuras, una cierta violencia y hasta un deterioro físico y mental que no favorecen en nada la resolución del problema. Todo está en la novela, perfectamente estructurada, cuidada hasta el detalle, vivida y sentida. Un canto a la esperanza, que no a la conformidad, pero sí a la aceptación como norma de vida.
“La palabra en la Mano” se presentó por primera vez en el Ateneu de Barcelona; la segunda en la Pastoral de Sordos de Barcelona y la tercera en la librería Alibri, también de la ciudad. Y tiene previstas otras en la Pompeu Fabra, en Cervera y Madrid.
Curiosidades: presentó la obra junto a “Y nunca más me hice a la mar”, de Irene García Carbonell, con coincidencias: ambas tienen protagonista sorda, que cena también en la brasserie Flo y pasea problemas por el TuróPark. Ejerció de maestra de ceremonias la escritora Dory Sontheimer (“Las siete cajas”), amigas desde hace años a partir de unas clases de escritura en la casa Elizalde.
Y remate feliz: tras el acto cantó Lluis Ferrer Ayuso, hijo de Marimén, todo un talento, que a sus 25 años es profesor de arquitectura en la Universidad, toca jazz  y tiene varios grupos musicales, uno de ellos  VA. Interpretó, no podía ser otra, “El sonido del silencio”. “Es el cantante de todos los conjuntos y creo que su voz privilegiada la heredó de mi abuelo Manel. Tienen un CD, localizable en https://vaoficial.bandcamp.com/releases”, dice orgullosa Marimén, que cierra con noticia: “Y sí, estoy escribiendo ya mi segunda novela: “La prostituta de la trescientos veinte”, una relación de amistad ente una escort y una monja: la cosa promete.

La carrera de Irina Shayk ha estado siempre marcada por la incertidumbre. A los más veteranos en esto de las vivencias siempre nos recordó a Nadiuska, la bella del Este que sedujo al público español pero que nunca llegó a despegar del todo en el cine, ni en la vida. Todo lo más llegó a ser la madre de Conan, el bárbaro, el papel que de niño fue Jorge Sanz (ambos en la foto), y de mayor Arnold Schwarzenegger. Pero ahí se quedó.

Nadiuska y Jorge Sanz en “Conan, e, bárbaro”

Con Irina nos pasa lo mismo, nos da la sensación que se equivoca, que no sabe por donde va, a pesar de su noviazgo y maternidad,  con Bradley Cooper de papá. Sus años al lado de Ronaldo dieron como resultado un posado en ropa interior y otros desnudos para que Mario Testino los inmortalizara. Pero nada más. Y unas sesiones exclusivas con Pronovias, que, siendo lo que es, nos sabe a poco. Está Irina, la hermosa, sensual, de ojos de lluvia de otoño y boca de eterna duda esperando un último abrazo. Irina camina despistada, por cuenta propia o la despistan, pero da la sensación que sigue desorientada.

Ahora aparece como reclamo carnal para el nuevo libro de los fotógrafos Mert Alas y Marcus Piggott, un ejemplar gigante que ha editado Taschen a todo lujo, que se comercializa on line por 700 dólares y cuyas ventas no son todo lo boyantes que se esperaban. Así que nada mejor para incentivar su comercialización que una modelo ligera de equipaje, de rotundas carnes y sensación de bienestar, al menos todo el que pueda proporcionar una cama y unas curvas sinuosas. En el libro hay retratos de celebridades con mucho más poder de seducción que Irina, pero ha sido su epidermis la elegida. No han sido Madonna o Kate Moss, dos de las divas de Alas y Piggot de quien son anfitriones en su casa ibicenca de San José, la finca solariega que tiene frente a Es Vedrá (según algunos el atolón dónde sitúan Bali Hai en “South Pacific”), y que junto a la casa en San Juan de Jade Jagger (hija de  Mike y Bianca), son las residencias oficiosas de las estrellas cuando aterrizan en la pitusa rebelde. Es Irina la que anuncia el producto en las redes a través de descriptivos instagrams que insinúan todo el pecado (mortal o venial, según apetencias y/o necesidades), que puede haber en el interior. Siempre será una tentación glamurosa, que son Mert & Marcus los reyes del glam, del retoque al flou, de la dispersión de los contornos no esenciales.  Los artífices de las imágenes que todos desean: nadie de sus retratados se queja por el retoque, al contrario, les encanta verse tan divinamente inmortalizados. Lo saben ellas, y ellos. Y si no que le pregunten a Justin Bieber, para quien rediseñaron un cuerpo y unos atributos de meditado escándalo cuando le fotografiaron en calzoncillos de Calvin Klein para ser expuesto en Times Square a escala gigante. Con todo, la ficción jamás superará la realidad, y el barbilampiño cantante no causó el tremendo impacto en los noventa de Mark Wahlberg con prenda similar e igual emplazamiento.

Instagram de Irina Shayk

La ficción elegante de Mert & Marcus recoge en su libro veinte años de estas apreciaciones que lo son, y que pueden localizar a través de ‘Bed time reading. MERT & Marcus limited edition book is out to order online #20yearsofwork #mertandmarcus #irinashayk #hot #taschen. Y, mientras, en sus cuentas de instagram tomar un aperitivo con las fotos de Irina, que son desnudas sensaciones de invierno interior.

La cosa con la modelo no termina ahí. Siguiendo su ruta de desaciertos ha estado hace dos días en una fiesta donde se equivocó de mesa. Fue durante la celebración en Londres de los Premios de la Moda Británica. Al lado de Donatella Versace, vivo ejemplo de lo mala que puede llegar a ser la cirugía plástica en algunos casos, compartió palco con Conor McGregor, el boxeador selecto (je), el campeón de F-1 Lewis Hamilton, la cantante Rita Ora, la también modelo Jourdan Dunn (la única que se salva del lote destructor), y una colega polaca llamada Kamila Kostka, de quien nos van a permitir obviemos comentario alguno y les remitamos a las redes para que comprueben su fino estilismo (es como la McGregor de las pasarelas). La fiesta, que empezó en el chic The Chiltern Firehouse acabó en Le Cirque Le Soir, en pleno Soho. Ahí tampoco debió estar Irina, la bella que por otro lado se descuelga apareciendo de mamá estilos al lado de su Bradley Cooper de quien no tenemos nada que objetar. Espero que él la riña y la aconseje. Y si no, pues ya se apañarán.

 

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Mucho ruido y ¿dónde están las nueces? Barcelona está viviendo unos días movidos. Algunos de alcance internacional, y otros más locales, pero todos de obligada revisión. Hemos pasado por el Black Friday, que incita a la compra con descuento; a su prolongación con el Monday de turno, más black si cabe en cuanto a descuentos. Y ahora nos llega la Shoping Night. A todo esto aparece el día del Sida sobre el que no vamos a extendernos dadas las desavenencias sociales que se llevaron la gala a Madrid, el desencanto de Miguel Bosé y su troupe que posteriormente causaron que se desmantelase el evento, la aparición de la fiesta paralela People in red en el Palau de Pedralbes promovida por el doctor Buenaventura Clotet, -verdadero cerebro de la solidaria iniciativa dedicada a recaudar dinero para investigar la cura de la enfermedad-,  o sea que hay mucho que explicar, pero es materia reservada por prescripción facultativa.

En fin, que entre unas cosas y otras me encuentro que estoy (estamos) salvando al país, compramos, aún con descuentos, para promover la economía, ponemos dinero para investigación médica y, se me olvidaba, cargo (cargamos) un carrito del super para el banco de alimentos con que comen miles de familias en España. Menudo país de saldo nos ha tocado! lo vamos salvando entre todos y entre todos los (nos) mataremos. Ya lo verán, esto no puede ir ya más lejos. No podemos colaborar más, porque, para quién queda recaudar o ayudar? Para los encausados de un gobierno que juzga a otro (gobierno) para el que también me (nos) piden pasta? Quién va a recoger algún día para mi?

Así que vámonos de fiesta, a comprar pero con fiesta. The Shopping Night Barcelona apuró la noche en pleno debacle climático: cada vez que toca una de estos saraos hace un frío que pela. Este año el pretexto para salir a la calle era homenajear a la Gauche Divine, que cumple 50 años y es ya pieza de museo con supervivientes como Teresa Gimpera, mágica, maravillosa, musa urbana, que apareció por el Palau Robert epicentro del encuentro. Ella fue la imagen de Bocaccio, templo urbanita, cita del imperio de los sentidos de la época (el primero beber, luego mirar, después amar), aunque la simbología de la gauche quedo reflejada en el Paso de Gràcia y alguna calle adyacente, como la de Provenza, cortada al tráfico donde se instaló un escenario, Vellut Vermell con música de hoy para recordar el ayer. Anoten, de Vellut (terciopelo) era el conejito que cantaba Serrat en su canción dedicada a la maravillosa modelo sueca Susan Holmquist, a quien recordarán anunciando un champú con su melena en movimiento.

Teresa Gimpera, arriba, en la Shopping Niht y aquí en el poster original de Bocaccio

Había, en pleno paseo, un espacio dedicado a Cadaqués, donde la troupe pasaba sus inviernos de amor, otro dedicado a la minifalda, otro al cine verité, tan adictivo en la época. Otro dedicado al drugstore desaparecido y uno con gente de Iranzo, donde debías cortarte el pelo si querías ser alguien. Eché en falta un paseo por Tuset Street, pero es igual. Lo imporatante en estas Shopping Night es comprar, cosa que hace muy poca  gente, que se dedican más a visitar stands donde regalan comida o bebida (orto banco de alimentos accidental), o se compra con fines benéficos, como el de Carme Ruscalleda que vendía un esquisto caldo de pato y nabos. En realidad lo de Gauche divine les sonaba al Paleolítico Superior a los habitantes de esa noche.

Hubo nostalgia en las fotos de los recordados Oriol Maspons y Xavier Miserachs, y reinterpretación de la moda de la época a cargo de la Univesidad (que lo es ) IED, a cargo de Karin Leinz, esposa de Leopoldo Pomés, a quien no llegué a ver (no se puede estar en todo), y que fue (y es) la modelo que aparece en la decoración de todas las paredes del restaurante Flash Flash. Por arte de magia, esas mismas fotos decoraban esa noche Santa Eulàlia, la super tienda chic de la ciudad que instaló en su terraza minidisco con dj. y gogós de antaño, guiado todo por el jefe de la casa, el increíble Luis Sans. Y de ahí a Rabat, donde Esteve y Jordi, padre e hijo, más Eva Palao, la esposa de éste último, atendieron al persona.siempre con su champagne a punto y remontando, despasssito como la canción, la crisis.

Fué la gauche divine la estética de un tiempo muy feliz que deberíamos contemplar con gafas psicodélicas, como las que colocaron en su fachada los de Óptica 2000 y con las que se llevaron el premio de la noche. Muchas emoción, mucho frío, mucha gente. Y poca bolsa, o sea, poca compra.