Desde el bar parisino donde veía pasar sus fantasías Amélie Poulain, y con una de sus imágenes al fondo, inicio esta segunda parte de Bollería Fina con más ímpetu que nunca. Nada me es indiferente y, aunque la actualidad es mucha, seleccionaré los mejores condimentos para lograr dulces sabrosos, curiosos y que sacien sus apetitos. Prometo digestión reposada y entregas periódicas, las suficientes para evitar el empacho.

 

Como todos prometen, yo no voy a ser una excepción. En este escaparate poliédrico, tendrán lo mejor para sus ojos, el bocado indispensable y el aroma de las mejores sugerencias. Actualidad de los famosos, lugares y cosas que me entusiasmen pero, ojo, no será una guía, todo lo más caprichos de buen gourmet. No será imperativo sino, simplemente, consejo de amigo, que es lo que espero seamos. Viajes, vacaciones, modas, tendencias, colecciones, estrenos, cine, teatro y algún que otro cotilleo de esos que no suelen aparecer en televisión. En, fin que si les apetece pasar un buen rato conmigo, aquí estoy. Por supuesto, tengo apasionantes recuerdos de mi vida profesional, la que disfrutaba antes de decidirme a volar solo, a independizarme. A vivir fuera del nido. Son apasionantes, lo prometo, pero irán salteadas, que no quiero que esto se convierta en ajuste de cuentas. Aunque, por qué no? Como dijo no sé quién, el hombre es libre y puede hacer también el mal. Y aunque suene a bíblico, sería un vengador vengativo. Y no es eso, amigos, no es eso.

 

 

Josep Sandoval